Dar hielo a un perro si hace calor: Efectos y precauciones

Tomar hielo es una de las principales soluciones que empleamos para soportar el sofocante calor del verano. Ya sea con agua o con cualquier otra bebida, para nosotros es un imprescindible de esta época. Pero… ¿y para los perros? ¿Podemos dar hielo a nuestra mascota para que se refresque y así evitamos que pueda sufrir un golpe de calor? ¿Tiene consecuencias para su salud que le demos hielo a un perro? Repasamos todas las respuestas.

perro toma hielo

En los meses de verano no son pocos los consejos que nos ayuden como propietarios a evitar que nuestro perro sufra un golpe de calor o sobre cómo hacer para mantener a la mascota lo más fresca posible sin que pueda sufrir graves consecuencias físicas por las altas temperaturas que predominan en el periodo estival. Pero además de ir a la playa y de emplear accesorios que puedan reducir el calor del animal, seguro que nos hemos planteado en algún momento darle piezas de hielo o agua helada a nuestro perro para refrescarle, al igual que lo tomamos nosotros en la mayoría de bebidas durante esta época.

Pero, antes de hacer nada, siempre es bueno preguntarse si ello puede afectar de alguna forma a la salud de la mascota o puede tener algún efecto o consecuencia física con la que debamos contar antes de ofrecerle algo que no debería tomar. La respuesta más rápida si nos preguntamos si podemos dar hielo a un perro sería la afirmativa, pero siempre se deben tener en cuenta algunos matices que conviene cumplir para mantener seguro a nuestro cánido y que su estado de salud no se vea afectado.

Síndrome de dilatación-vólvulo gástrica aguda en perros

Seguramente te hayas preguntado si tu perro puede tomar hielo porque hayas oído hablar de un efecto demoledor y con probabilidades de ser mortal. Se trata del denominado como Síndrome de dilatación-vólvulo gástrica aguda, una afección que se origina por una hinchazón estomacal en el can que desarrollaría esta peligrosa patología que puede poner en peligro su vida. Debemos aclarar que el pensamiento generalizado que existe sobre que las piezas de hielo o el agua helada puede causar esta grave enfermedad o incluso torsión de estómago en perros es un MITO.

El razonamiento que justifica este hecho es la inexistencia de evidencias científicas que prueben esta teoría y que relacionen a la ingesta de hielo con el desarrollo del Síndrome de dilatación-vólvulo gástrica aguda. El consumo excesivo o demasiado rápido de agua sí son algunos de los factores que pueden provocar la aparición de esta grave afección, al tragar una gran cantidad de aire el animal durante este proceso.

hielo para perros

Esta grave infección posee unas tasas de mortalidad preocupantes en perros, que pueden ir desde un 10% hasta llegar incluso a un 60%. La acumulación de gas, líquido o la combinación de ambos que se consume a gran velocidad provoca una rotación en el estómago del animal a lo largo del eje del esófago y el cardias que puede causar el fallecimiento de la mascota. Además, el síndrome está asociado con otros factores que pueden ayudar a que se manifieste, como la aerofagia, un fenómeno fisiológico que se produce por la ingesta excesiva de aire en el tracto digestivo, sobre todo durante las comidas y que se manifiesta al practicar ejercicio tras las mismas.

Normalmente, son las razas de mayores proporciones las más propensas a padecer este tipo de patología, como el Gran Danés o el Pastor Alemán dada su mayor profundidad de pecho, aunque el Caniche también es susceptible dado que posee esta última característica, al igual que otros perros de raza mixta de gran tamaño. Será fundamental un diagnóstico precoz para estabilizar cuanto antes la situación y llevar a cabo una intervención quirúrgica y una monitorización postoperatoria que puedan reducir la elevada tasa de mortalidad.

Precauciones a seguir para dar hielo a un perro

Eso sí, aunque ello no tenga relación alguna con el hecho de que tu perro tome hielo, los veterinarios tampoco recomiendan que nos excedamos demasiado con esta práctica, sobre todo tras practicar ejercicio o jugar con él. El ejemplo más claro lo tenemos en nosotros mismos, cuando tenemos mucha sed y bebemos rápidamente agua helada o con hielo. La satisfacción se torna en molestia o incluso dolor, y aunque no sea algo dañino sí que se trata de un mal trago que podemos evitar hacerle pasar a nuestro mejor amigo peludo.

Siempre pequeñas cantidades

Recuerda que la ingesta rápida de agua helada sí es un factor de riesgo para la hinchazón estomacal, que a su vez puede provocar la aparición de este peligroso síndrome. Para evitarlo, proporciona a tu mascota pequeñas cantidades de agua que pueda beber en varias dosis, en lugar de beber una gran cantidad de líquido tan seguido, ya sea antes o después de practicar deporte o hacer algún ejercicio. No conviene tampoco ofrecerle el cubo de forma directa sin antes pasarlo por agua y sin quitarle la capa helada que puede dañar la boca del animal.

Vigila sus dientes

Ojo con los dientes de tu perro a la hora de darle hielo. La dentadura de tu mascota corre peligro ante la ingesta de agua helada o de piezas de hielo, siendo esta una causa común de rotura de piezas dentales en estos animales, sobre todo si los cubos de hielo son demasiado grandes y duros. El can lo masticará con todas sus fuerzas y eso puede provocar que termine con alguno de sus dientes destrozados, o incluso a largo plazo un desgaste del esmalte dental aunque no se rompa ningún diente. Las virutas o los cubos más pequeños pueden ser una solución que evite este tipo de problema que causará gran dolor a tu mascota y que os obligará a acudir al veterinario de inmediato.

perro puede tomar hielo

Que no se atragante o se ahogue

A la hora de dar hielo o agua congelada a tu perro, no olvides también que si el animal tiene demasiada sed ya sea por altas temperaturas o porque acaba de terminar su paseo o algún otro tipo de ejercicio, la ingesta de agua excesiva y descontrolada podría provocar que se atragante o incluso se ahogue. Esto también puede producirse si el cubo que le facilitamos es demasiado grande y el animal no alcanza a masticar la pieza de hielo. Lo ideal por ello es ofrecerle cubos pequeños o raspados y un cuenco de acero para beber que no sea demasiado grande. Recuerda que a los animales con enfermedades o problemas dentales les resulta más complejo masticar y por ello tienen mayor riesgo de sufrir ahogamiento, como les pasa de manera similar a los perros con problemas respiratorios o con alguna alteración neurológica. Si no estás seguro de que tu perro pueda sufrir alguno de estos problemas al masticar o ingerir cubos de hielo, no dudes ni un instante en consultar con tu veterinario antes de hacer nada.

No es la solución para golpes de calor

Por último, debes tener presente que si tu perro sufre un golpe de calor, darle hielo o agua helada para que beba no es la mejor de las opciones. Sí recomiendan ofrecerle agua fría en situaciones de sobrecalentamiento, pero no con piezas o cubos de hielo puesto que un cambio brusco de temperatura podría provocar en el animal una vasoconstricción súbita, según los expertos. Conviene por tanto que la temperatura del animal vaya estabilizándose de manera paulatina, para lo que se debe propiciar el enfriamiento sin dilación. Podremos conseguir esto mojando al can con agua a temperatura ambiente, sobre todo en su vientre y espalda, y nunca en la cabeza. Y tras este proceso debemos acudir a nuestra clínica veterinaria para que sea examinado por un profesional y así tener constancia de si ha sufrido daños internos o no.

Dejar un comentario

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar