Tabla de contenidos
El cambio climático está provocando inusuales subidas de temperatura durante el verano, una circunstancia extraordinaria para la que muchas mascotas no se encuentran preparadas y que puede desembocar fácilmente en procesos de deshidratación, golpes de calor, insolaciones, quemaduras solares, etc.
De cara a este próximo verano, donde los meteorólogos nos alertan de la existencia de episodios de olas de calor cada vez más frecuentes, los colegios de veterinarios han decidido hacer hincapié en un decálogo de consejos útiles cuyo cumplimiento tiene como objetivo preservar la salud y el bienestar de nuestras mascotas.
Nunca solo en el coche
En verano es fundamental que nuestras mascotas permanezcan a la sombra y en lugares bien aireados, lo contrario a permanecer en el interior de un coche aparcado al sol. Ningún animal puede permanecer en estas circunstancias, ni siquiera con el aire acondicionado en funcionamiento.

Hielo en los bebederos
Una correcta hidratación es fundamental en cualquier época del año, y en verano más que nunca. Con altas temperaturas se puede incorporar al bebedero algún cubito de hielo (sin pasarse) con el objetivo de que el agua se mantenga fresca durante más tiempo.
Quemaduras solares
Todos los perros, unos más que otros, pueden ser vulnerables a la acción de los rayos del sol. En verano el uso de protectores solares es aconsejable, siempre con prescripción veterinaria, en aquellas zonas del cuerpo menos protegidas.
Horario de paseos
En verano los paseos deben realizarse en las horas de menos calor e incidencia solar, con el fin de evitar quemaduras en la piel y que el calor del asfalto pueda causar daño en las almohadillas de las patas. Durante los paseos no podemos olvidarnos de llevar agua abundante.
Parásitos
El calor y los parásitos caminan juntos, de forma que en verano (y antes si las temperaturas lo aconsejan) para evitar contagios indeseados debemos utilizar los productos y tratamientos antiparasitarios que nos aconseje nuestro veterinario. En el caso de utilizar pipetas y collares antipulgas y garrapatas hay que tener en cuenta que estos productos pierden efectividad cuando los perros entran en el agua.

Dieta veraniega
Con la llegada del verano debemos consultar con nuestro veterinario la planificación de una dieta alimenticia adecuada para la estación, que cubra las necesidades nutricionales de nuestra mascota y que al mismo tiempo no suponga ningún esfuerzo adicional para el sistema digestivo. Hay que evitar que el cuerpo eleve su temperatura de forma innecesaria.
Preparar los viajes
El verano es época de ocio y por ello tenemos que prevenir que los cambios por vacaciones, viajes, etc., produzcan situaciones de estrés y se traduzcan, entre otras cosas, en la aparición de problemas intestinales.
En este sentido es importante que los especialistas nos aconsejen estrategias alimenticias que nos sirvan para preparar los traslados de nuestras mascotas con unos días de antelación.
Golpes de calor
La temperatura corporal de un perro puede oscilar entre los 37,5 y los 39ºC, considerándose situación de emergencia cuando el termómetro supera los 41-42ºC. En caso de golpe de calor los síntomas son taquicardia, ojos hundidos con mucosa violácea, insuficiente renal y hepática y salivación espesa. En el caso de gatos (temperatura normal entre 38 y 39,5ºC) los golpes de calor son mucho más graves y mortales.
La mejor prevención para los golpes de calor es impedir que los animales puedan permanecer al sol, de ahí que cuando están en exterior no haya que mantenerlos atados para que en caso necesario puedan buscar algún tipo de protección y tener acceso al agua para mantenerse hidratados.
Baños
En verano es aconsejable incrementar el número de baños, pero sin volvernos locos porque los perros tienen en su pelaje y piel grasas y aceites naturales que los protegen de los agentes externos y que pueden verse alterados cuando los baños son demasiado frecuentes.

Ejercicio
A pesar de las altas temperaturas el verano no tiene que ser una estación de relax y parón físico, tan sólo es necesario adaptar la realización de ejercicio a las primeras horas de la mañana o últimas horas de la tarde-noche, siempre vigilando que los niveles de exigencia física no sean excesivos y que las necesidades de hidratación estén aseguradas.
Por último, señalar que los propietarios de perros de razas braquicéfalas (bóxer, carlino, bulldog, etc.) deben tener especiales precauciones en verano, dado que al tener hocicos chatos y vías respiratorias estrechas tienen especiales dificultades a la hora de respirar y poder regular su temperatura corporal.































