Riesgos y cuidados para tu perro en primavera – GUÍA

Con la llegada del calor y la primavera es frecuente que algunos perros, al igual que sucede con las personas, comiencen a sufrir reacciones alérgicas. Con el auge de algunas razas especialmente sensibles a estos trastornos, como el bulldog o el bichón maltés, cada vez son más habituales los canes que sufren esta enfermedad y que provoca que los dueños acudan a las consultas veterinarias buscando soluciones para los picores y las heridas en la piel que sufren sus mascotas.

PRIMAVERA Y ALERGIAS EN PERROS

Cambios de temperatura en primavera

Para muchos, la primavera es una de las mejores estaciones del año. Tras el clima invernal, la llegada del buen tiempo, de las flores y de los paisajes verdes es una gran noticia. Sin embargo, en esta época, las mascotas pueden verse afectadas por distintos elementos del entorno. La Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) ha compartido por ello unas indicaciones acerca de cómo puede afectarle la primavera a tu perro.

Y es que cuando hablamos de la primavera, lo hacemos de una estación en la que las temperaturas empiezan a subir, siendo esta una circunstancia que nuestras mascotas notan. Siendo el efecto de las altas temperaturas más notable en verano, algunas mascotas son más sensibles al clima de estos meses y podrían sufrir una disminución de apetito.

Por otra parte, estos cambios de temperatura hacen que, sin darnos cuenta, queramos pasar más tiempo jugando con nuestra mascota al aire libre. Y por ello debemos recordar que el animal puede cansarse más rápido con temperaturas más altas.

Alergia primaveral

Siendo posiblemente la época del año en la que se puede disfrutar de la naturaleza en su estado más vivo, también pueden aparecer sin embargo problemas de alergias, especialmente las ambientales a causa del incremento del polen por la floración. Por otro lado, el aumento de temperatura favorece la proliferación de pulgas, parásito que causa una de las alergias más frecuentes en nuestras mascotas.

Los propietarios de perros podemos observar con cierta preocupación cómo nuestros animales se rascan, lamen o frotan más de lo normal, causándose con ello pérdida de pelo y diversos daños en la piel.

En muchas ocasiones estos síntomas son provocados por procesos alérgicos, que en los perros se manifiestan en zonas concretas (cara, orejas, patas, base de la cola, debajo de los codos y en la zona de la ingle).

Estas alergias suelen aparecer en los perros entre los tres meses y los seis años de edad. Al igual que en los humanos, se trata de un proceso en el que el sistema inmunitario, encargado de defender el organismo de patógenos externos, reacciona de forma exagerada frente a agentes que no son peligrosos para la salud.

Durante estos procesos las células comienzan a liberar histamina, que es la sustancia causante de los síntomas alérgicos, existiendo dos tipos de alergias: ambientales y alimentarias.

Las primeras están causadas por alérgenos que están en el ambiente, siendo los más habituales el polen y los ácaros del polvo. Las segundas se deben a reacciones asociadas a la ingesta de ciertos alimentos, como pollo, ternera y algunos cereales (maíz y arroz).

Síntomas de un perro con reacción alérgica

  • Picor en la cara, orejas, axilas, ingles, base de la cola y cerca del ano.
  • Habones en distintas partes del cuerpo.
  • Lamido excesivo de extremidades.
  • Irritación en la piel, inflamación, enrojecimiento e incluso infección.
  • Pérdida de pelo.
  • Estornudos y tos.
  • Conjuntivitis y ojos lacrimosos.
  • Diarreas y vómitos.

En cuanto pensemos que nuestro perro sufre alguno de estos episodios, debemos acudir al centro veterinario con rapidez. El profesional le realizará las pruebas necesarias para su diagnóstico y le instaurará el tratamiento adecuado o le derivará a un especialista dermatólogo.

En la actualidad, los veterinarios disponen de pruebas de alergia que permiten detectar con precisión las sustancias que provocan esta reacción en nuestras mascotas. Una vez diagnosticada disponemos de fármacos que ayudan a controlar los picores y las infecciones, mejorando con ello el estado general del animal. Una vez comienza a tratarse recupera su pelaje en cuestión de pocas semanas.

En los casos de reacción alérgica los síntomas más habituales suelen ser los vómitos y los problemas cutáneos. Por regla general, los perros alérgicos sufren de fuertes picores, lo que provoca un rascado excesivo que les genera dermatitis, infecciones de piel y heridas de menor o mayor gravedad. Estas suelen ir acompañados de pérdida de pelo y enrojecimiento de la piel.

Además de la existencia de piensos específicos para alérgicos, en los últimos años los laboratorios ofrecen también vacunas personalizadas que pueden ayudar a reducir e, incluso, retirar la medicación sin que los síntomas reaparezcan.

Leishmaniosis

Incrementando su incidencia en primavera, la leishmaniosis es una enfermedad crónica causada por un parásito conocido como leishmania. La forma de contagiarse se produce mediante la picadura de un mosquito flebótomo infectado. Si no se trata adecuadamente, causa muchos problemas de salud graves, pudiendo derivar en la muerte del animal. No obstante, pese a que no tiene cura, si acudimos con rapidez al veterinario, es probable que se controlen los síntomas y el avance de la enfermedad de tal forma que pueda continuar con una vida “normal”.

Desparasitación

Siendo la prevención la mejor pauta sanitaria, tanto la alergia a las pulgas como la leishmaniosis son afecciones que se pueden prevenir con una correcta desparasitación. Algo que no sólo debemos llevar a cabo en primavera, sino durante todo el año.

Cuidar la desparasitación del animal (tanto interna como externa) evitará que la mascota sufra diversos problemas de salud. Con la primavera, los parásitos externos, son mucho más frecuentes. Estos se enganchan al pelo o a la piel y pueden suponer un malestar muy intenso, acompañado de picores, dermatitis e incluso algunas enfermedades de alta gravedad. Por lo que la mejor forma de tratarlos es evitándolos.

No obstante, no podemos olvidar a los parásitos internos. Si bien, al igual que ocurre con los externos, debemos tener cuidado durante todo el año, en primavera no se debe descuidar su prevención. Consulta en tu centro veterinario cuál es el tratamiento adecuado para tu mascota.

La procesionaria en primavera

La oruga procesionaria del pino es otro de los elementos a los que debemos permanecer atentos entre febrero y abril, puesto que puede suponer un grave peligro para los perros. Únicamente con un pequeño contacto con ella puede convertirse en una urgencia veterinaria. En casos de extrema gravedad, puede incluso suponer el final de su vida.

Esta oruga aparece en primavera y está catalogada en nuestro país como una plaga, y es por ello que existen métodos de control en los bosques. Si un perro toca o se come una procesionaria, puede sufrir fatales consecuencias. Estas orugas contienen unos pelos urticantes a su alrededor que, una vez se clavan, liberan una sustancia tóxica que produce irritación grave, inflamación y necrosis de los tejidos, con posibles y fatales consecuencias. Ante cualquier síntoma o comportamiento fuera de lo común, acude de inmediato al veterinario.

Cuidar la salud de un perro en primavera

Con los correctos cuidados, como algunos de los que detallamos a continuación, el animal puede disfrutar de esta época tanto como nosotros:

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