Voy a tener un bebé y tengo un perro: 8 pasos a seguir

El nacimiento de un bebé y su posterior llegada a casa es uno de los momentos más importantes en la vida de unos padres. Que el nuevo miembro de la familia se encuentre en sus primeros días lo más cómodo posible es el principal objetivo, pero no por ello debemos descuidar al animal doméstico que tenemos en casa.

Embarazada junto a un perro

Si en nuestro anterior artículo hacíamos referencia a la mudanza como uno de los principales cambios que nos estremecen, tener un bebé es posiblemente el giro más grande que notaremos en nuestra vida. Todo cambia cuando un recién nacido llega a nuestro mundo y todos somos conscientes que durante esos primeros días y meses va a necesitar toda nuestra atención posible. La situación comprometida o que nos puede generar algo de dudas a la hora de afrontarla es cuando en nuestra familia ya contamos con un miembro animal con el que compartimos nuestra vida.

La presencia de un perro o de una mascota doméstica no tiene que hacerte dudar de la llegada de un bebé a tu hogar. Es lógico que pueda llegar a preocuparte la convivencia entre ambos, o que sin quererlo puedas dejar un poco de lado a tu peludo ante las necesidades inmediatas de tu hijo. No tiene porqué pasar eso en ningún caso, pero sí es conveniente que antes de la llegada del bebé, prepares a tu mascota a conciencia para que cuando su pequeño y nuevo compañero humano se instale en su hogar no se sienta apartado, ni sienta celos, ni sufra algún tipo de trastorno, depresión o estrés. Para ello, qué mejor que ir adaptando a tu mejor amigo peludo a la situación que se avecina a través de una serie de pasos que podéis ir completando antes de que se complete el nacimiento o la llegada del pequeño a casa. Sigue leyendo y te echamos una mano con algunos consejos

Qué hacer antes del bebé…

Puedes empezar por preparar el escenario que se aproxima en el que bebé y perro se conocerán y comenzarán a ser compañeros de vida y familia. Lo ideal es comenzar los preparativos antes de que la nueva persona llegue al mundo, unos meses en los que siguiendo una serie de pautas que te vendrá bien recordar, puedes ir acostumbrando a tu perro al cambio que se producirá en vuestro hogar a corto plazo, y que os afecta tanto a vosotros como a la mascota que os acompaña. Toda organización es buena antes de cualquier eventualidad, así que vamos a ello.

1. Los preparativos de la casa

Los preparativos de nuestra casa son fundamentales cuando se espera la llegada de un bebé. Más aún en el caso de que tengamos un perro con nosotros, que como es lógico cuenta con un espacio de la vivienda asignado para su descanso y confort.

Conviene no modificar la estancia del can a la hora de preparar la casa en función del recién nacido, que como es lógico necesitará de un nuevo dormitorio en el que la mascota puede entrar antes de que se instale en ella, para que así se haga con los olores de la estancia en la que va a habitar el bebé. Eso sí, será importante que el animal no se suba o se tumbe en algún mueble que vaya a estar cerca del pequeño, puesto que luego puede tornarse por costumbre y será mejor educarlo antes de que el nuevo integrante de la familia llegue a casa.

2. Organiza los horarios del perro

No es aconsejable modificar demasiado la rutina de nuestro can en general. Él va a seguir necesitando sus paseos y sus horas de juego, de comer y de dormir. Somos conscientes que la nueva vida con el bebé en casa supondrá muchos cambios, también de horarios puesto que para el recién nacido no importa que sean las dos que las tres si tiene hambre o necesita hacer sus necesidades o dormir. Nuestra mascota en cierto sentido es similar, se acostumbra a su rutina de cada día y cuando llega la hora del paseo notará que no se lleva a cabo en ese momento.

perro descansando

Por lo que antes de que el pequeño o la pequeña de la casa forme parte de tu vida, conviene que te organices y vayas acostumbrando al can a aquellos nuevos horarios si crees que debes modificar su rutina. Aunque lo recomendable, como te incidimos, es que ésta sea modificada lo mínimo. Pero somos conscientes de que dependerá del nuevo integrante de la familia, y al final lo importante es que como propietarios y papás podamos compatibilizar las necesidades de ambos.

3. Nuevas reglas y límites

La llegada del bebé a casa requerirá una dedicación previa a la obediencia básica para que nuestra mascota vaya habituándose a las nuevas reglas o límites que le queremos transmitir. Dicho entrenamiento puede centrarse en obtener un mayor control a la hora de realizar los paseos y de reforzar la orden que usemos para mantener al animal quieto. Que entre en la habitación del nuevo miembro de la familia ayudará a que se familiarice con los olores, y del mismo modo será fundamental que le transmitamos como nuevos límites la acción de subirse a los muebles del bebé o tumbarse cerca de los mismos. Será mejor preparar al animal y corregirlo antes de que la presencia del bebé ya sea una realidad. Saludar sin realizar saltos, jugar sin que se le escape algún mordisco o arañazo sin querer serán nociones básicas que podemos ir practicando con el animal antes de comenzar a convivir con el pequeño.

Compagina las nuevas reglas con mimos y afecto para premiar sus progresos. El mero hecho de mostrar objetos del bebé a tu perro cuando estés jugando con él facilitará la asociación de experiencias satisfactorias con el olor del pequeño. De esta forma, el animal podrá ir habituándose poco a poco al cambio de rutina al que se verá sometido. Los cambios bruscos no hacen ningún bien a nadie.

4. No dejes solo al perro demasiado tiempo

Será importante también no dejar a tu mascota sin compañía muchas horas al día. Somos conscientes de que el horario laboral no ayuda, pero ante la inminente convivencia con el recién nacido, la recomendación es que nuestro mejor amigo peludo no pase demasiado tiempo en soledad, algo que puede afectar a su estado emocional. Dejarlo con algún familiar o con alguien de confianza que tenga mayor disponibilidad puede ser una opción.

5. La visita al veterinario

Y por supuesto no te lo pienses a la hora de llevar a tu perro al veterinario antes de comenzar a convivir con el recién nacido. Así nos aseguraremos no sólo de que el estado de salud de la mascota es el adecuado antes de conocer a su nuevo compañero de hogar, si no que la visita clínica nos servirá para solventar otro tipo de cuestiones médicas o estéticas que puedan afectar al bebé. Nos referimos por ejemplo a la posibilidad de limar las uñas del can para evitar arañazos por accidentes innecesarios.

Cuando llegue el bebé a casa…

Una vez que el recién nacido ya forma parte de la familia y toca volver a casa con él, se acabaron los preparativos previos a la hora de convivir tanto con el bebé como con la mascota canina. Los primeros días de convivencia serán fundamentales, por lo que te recomendamos seguir una serie de pautas que te facilitarán dar prioridad a lo más importante para sentar las bases de la relación entre el animal y la persona recién llegada al mundo.

6. Cómo presentar al bebé el perro: Primer contacto

Estamos de acuerdo en que la presentación entre perro y bebé tiene una importancia considerable para dar comienzo a la relación entre ambos. Lo ideal es que el primer contacto se lleve a cabo de la forma más relajada posible para no transmitirle nuestra intensidad y excitación por lo que para nosotros significa dicho encuentro. Ten presente que el can intentará investigar a dicha persona desconocida para él y que acaba de entrar en su territorio.

En el momento en el que el animal se acerque a oler al bebé, no es aconsejable que lo alejes de manera brusca por miedo a que pueda hacerle algún daño. Al contrario, se recomienda mostrarse de manera agradable y mimosa con la mascota cuando realice el acercamiento, acariciándole de forma calmada para que así lo asocie con una sensación positiva. No trates de forzar el contacto o la interacción entre ambos, ni alargarlo más de lo necesario si se ha resuelto con éxito. Tampoco castigar al can por su interés. Ten claro que paulatinamente y de forma gradual se irá forjando la relación.

7. Evitar los celos entre mi perro y el bebé: Educación y convivencia sana

Seguramente sea la parte que más te preocupa de la convivencia entre bebé y perro. Ya sea por parte del animal o del pequeño de la casa, la aparición de celos dependerá en gran medida de la educación que se le ofrezca a ambos. En el caso del niño o niña, la convivencia con una mascota no tiene porqué significar que pueda sentirse desplazado o desplazada de sus padres, y de hecho debería ser beneficiosa en todo caso para su sociabilidad y sentido de la responsabilidad a la hora de crecer como persona. Al percibir todo su alrededor a través del tacto en sus tres primeros años, recuerda que percibirá al animal como un juguete al que le gustará tocar y acariciar. Para evitar esto, es vital enseñarle cómo debe hacerlo, además de dónde no debe hacerlo y en qué momentos es oportuno y aquellos en los que no conviene. Todo ello facilitará una convivencia sana en el inicio de la relación entre ambos.

El animal puede notar la continua atención hacia el bebé durante los primeros meses de éste en casa. Debemos mantener la rutina establecida antes de que el pequeño naciera en lo que respecta a sus necesidades y mostrarnos cariñosos y cercanos a la mascota para que ésta no se sienta apartada del nuevo entorno familiar. En resumen, intentar demostrarle que lo que teníais no ha cambiado. Y al igual que nosotros, mismo consejo para aquellas interminables visitas para conocer al recién nacido. La interacción con el perro será también importante en todos esos casos para no sentirse demasiado solo.

8. La importancia de la higiene

Si ya de por sí convivir con mascotas requiere un mayor control de la higiene y la limpieza del hogar, si añadimos a la ecuación un bebé toda tarea se dobla o se triplica. Los horarios y en definitiva la organización que se empleen ayudará a una distribución adecuada de las tareas y a la realización de las mismas en su respectivo tiempo necesario.

Para tener nuestro hogar en las mejores condiciones, tenemos que referirnos de nuevo a la educación que le impartimos al can. Según cómo le enseñemos y le acostumbremos así será su comportamiento, por lo que es conveniente sentar las bases previamente como ya hemos explicado de lo que vendrá cuando aparezca en escena el bebé. Además de la limpieza regular de las zonas comunes de la casa, eliminar el aroma también es importante tanto para nosotros como para el bebé. Para ello, podremos recurrir a baños cada 15 días en los que emplear vinagre de manzana mezclada con champú. No olvides asear todos los objetos del perro y no mezclarlos con los del bebé. El bicarbonato de sodio puede servirnos para quitar el olor en las diferentes zonas del hogar.

Hasta aquí nuestra lista de consejos a la hora de plantear la llegada de un bebé cuando tenemos un perro. Esperamos que sirva de ayuda a la hora de encarar uno de los momentos más trascendentales de nuestra vida y continuar la maravillosa convivencia con nuestro mejor amigo peludo junto a un nuevo integrante de nuestra familia.

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