Trastornos de la conducta y cómo afectan a los perros

Nuestras mascotas, fundamentalmente perros, también pueden sufrir trastornos obsesivos compulsivos. Los veterinarios alertan de que a las clínicas cada vez llegan más animales que sufren este tipo de patologías y que requieren la intervención de expertos caninos para su cura.

A las consultas veterinarias cada vez llegan más mascotas, fundamentalmente perros, que presentan problemas de comportamiento y que para su solución precisan de la intervención de expertos en la materia. Podría pensarse que los llamados Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) son algo que tan sólo afecta a los seres humanos, pero lo cierto es que cada vez más las estadísticas recogen que los animales domésticos también pueden llegar a padecer este tipo de patologías de la conducta.

Los trastornos del comportamiento pueden surgir de forma natural y espontánea como consecuencia de la avanzada edad del animal o motivados por dolencias físicas o de carácter psicológico, pero el auténtico problema se produce cuándo estas circunstancias no existen y nuestro perro comienza a realizar de forma repetitiva y con frecuencia creciente determinadas acciones habituales o cuando en su conducta encontramos fases que pueden darnos a pensar que existe una pérdida de consciencia.

En los perros los expertos caninos dividen el comportamiento compulsivo en varias categorías. Por un lado estarían aquellas compulsiones que tienen que ver con la movilidad, como pueden ser temblores descontrolados que aparecen y desaparecen sin causa aparente o el hecho de que el animal se aleje de nosotros y se quede totalmente inmóvil.

En otro grupo estarían las compulsiones relacionadas con la boca, como pueden ser morderse las patas, mordisquear la ropa, las paredes u otros enseres domésticos. A este grupo habría que sumar aquellos animales que presentan frecuentes estados de nerviosismo y miedo y que por esta razón ladran o aúllan de forma descontrolada.

En el tercer grupo estarían los perros que sufren temblores, parálisis repentinas o episodios de epilepsia o convulsiones producidos por la existencia de problemas neurológicos. Estos animales requieren una mayor atención que el resto, puesto que la patología que sufren puede producirles episodios de agresividad externa hacia las personas y hacia otros animales y agresividad hacia sí mismos que puede derivar en autoagresiones.

Los expertos caninos señalan, además de la edad, factores genéticos para que algunos perros puedan sufrir este tipo de trastornos del comportamiento, aunque los estudios realizados al respecto también señalan que algunas razas en concreto, como pastor alemán y bulterrier, y en general aquellas de mayor tamaño, son más propensas a poder sufrir problemas de conducta.

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