Anorexia en perros: Causas, síntomas, cuidados y consejos – GUÍA

Tanto para los seres humanos como para los perros, la anorexia es una enfermedad peligrosa que, en el caso de las mascotas, es menos frecuente pero igualmente dañina. Los factores que la provocan son diferentes, por lo que conviene saber con precisión cuáles pueden ser las causas de esa falta de apetito o desnutrición que pueden tener consecuencias fatales para la salud de nuestro mejor amigo.

Anorexia en perros

Si te preguntas si tu perro, al igual que un humano, puede sufrir anorexia, la respuesta no está exenta de controversia. Y es que hay veterinarios que no consideran que exista la anorexia en perros, ya que indican que lo habitual es que la falta de apetito del animal se asocie a una enfermedad y no a problema psicológico asociado a la imagen, como ocurre en las personas. Pero la anorexia implica una falta anormal de ganas de comer, dentro de un cuadro depresivo. Por lo que la gran mayoría de veterinarios y expertos en comportamiento canino aseguran que un perro puede sufrir estados depresivos y de tristeza que impliquen la pérdida de su apetito.

Esta enfermedad conlleva una disminución considerable de su peso, provocado por una patología que se asocia a diferentes causas que debemos detectar para así llevar a cabo el tratamiento más efectivo. Ya sea por algunos alimentos, por cambios de tiempo o medioambientales o incluso por trastornos psicológicos puede aparecer esta afección en nuestro cánido. Vamos a repasar cuáles son las causas más comunes, cómo detectar la patología mediante sus síntomas y cuáles son los mejores cuidados para tratarla una vez sea diagnosticada.

Síntomas para detectarla

  • Falta de apetito. El animal ingerirá cada vez menor cantidad de alimento.
  • Tristeza, apatía, cansancio excesivo o debilidad física evidente.
  • Fiebre, estado pálido. Posible ictericia. Dificultad para respirar.

Causas de la anorexia en perros y factores que la provocan

Los parásitos y las infecciones estomacales pueden provocar que tu mascota sufra anorexia, siendo necesario en tal caso llevar a cabo un estudio concreto para obtener un diagnóstico preciso que indique cuál es el agente que está ocasionando la patología. Y es que son varias las enfermedades víricas que pueden provocar la aparición de la anorexia en un perro, siendo las más habituales la parvovirosis, el moquillo, la leptospirosis o la hepatitis vírica. Pero de igual forma, el origen de la enfermedad también puede estar vinculado a un problema gastrointestinal o incluso neurológico o cardíaco. El dolor o la ausencia de señales que son enviadas desde el cerebro pueden ser factores que provoquen anorexia en un perro. Esto sucede cuando el animal padece un tumor o una enfermedad neuronal que impida que pueda sentir la sensación de apetito.

perro pierde apetito

Algunos factores psicológicos también pueden ser la causa de esta enfermedad. Un cambio brusco de su entorno habitual o de dieta (también de temperatura por excesivo calor), una mudanza, la pérdida de un ser querido o la llegada de un nuevo miembro familiar son circunstancias por las que un perro puede perder apetito y que, dependiendo de su nivel de frustración, tristeza o incluso miedo, puede llegar a ocasionarle mayores problemas de salud, pudiendo llegar a ser el detonante de una patología como la anorexia. La ansiedad por la intranquilidad, temerosidad y tristeza que puede sufrir el el animal puede llevar a que deje de comer con mayor frecuencia, incluso aunque tenga apetito. El hecho de que vaya ingiriendo menor cantidad de alimento hará que su apetito disminuya y el riesgo de que la anorexia sea una realidad aumente cada vez más.

No olvides que la actitud de negación ante la comida también puede deberse a que sufra una dolencia bucal que le impida ingerir (ya sea masticar o tragar) sin molestias los alimentos que le proporcionamos. En este caso el problema no sería la pérdida de apetito y sí la molestia en sí, que debe tratarse para evitar problemas mayores. Otras causas que podrían ocasionar anorexia en un perro pueden ser un golpe en la cabeza (perderá el apetito y no comerá aunque el estómago tenga necesidad de alimento), el propio envejecimiento del animal (puede causar deterioro olfativo o del gusto) o incluso un estado de depresión que desencadene un episodio anoréxico por un sentimiento de tristeza mayúsculo. También puede deberse a un efecto secundario de algún medicamento o a una intoxicación que si no se controla puede derivar en esta patología.

Cuidados para tratar la anorexia en perros

Una vez somos conscientes de que el animal se encuentra en tales circunstancias físicas, lo más recomendable en primer lugar es acudir al veterinario para que como profesional te ofrezca el diagnóstico más concreto y el tratamiento a seguir. El objetivo será tratar de evitar que el animal pueda caer en un estado de desnutrición que agrave su malestar y empeore todavía más su estado físico.

FRACCIONAR LAS COMIDAS PREVIENE LA TORSIÓN

Para ello debemos regularizar su alimentación ofreciéndole los nutrientes que necesita, por ejemplo mediante un pienso alto en calorías con el que evitar que se produzca una pérdida de peso excesiva ofreciéndole mayor cantidad de energía. Un plan de alimentos caseros también puede servir para lograr ese objetivo, aunque siempre debe consultarse con un profesional, que debe dar su aprobación al mismo y a las recetas que vayamos a proporcionarle. Este también podría recetar ansiolíticos o medicamentos si se trata de un tema de ansiedad. La alimentación intravenosa sería un último recurso si ya han pasado tres o más días y el perro es incapaz de comer.

Debes tener en cuenta que en sólo unos días en los que el perro apenas pruebe bocado, esto puede ocasionar un cambio drástico en su metabolismo de forma que sus defensas se vean afectadas gravemente. A su vez, si no se controla esta alteración y se trata la causa que provoca la anorexia, el animal puede sufrir un cuadro de deshidratación que requerirá un ingreso inmediato. Es por ello que un diagnóstico a tiempo y certero de anorexia en tu perro será fundamental para evitar que el estado del animal llegue a ese punto de gravedad y padezca otras enfermedades que pueden llegar a ser incluso mortales.

La dificultad de detectar cambios en el metabolismo de estos animales repercute en el diagnóstico, puesto que cuando este se produce es probable que padezcan la enfermedad desde hace semanas o incluso meses. Un tiempo en el que sus defensas han disminuido, por lo que su organismo queda expuesto a otras enfermedades infecciosas que agraven su situación.

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