¿Qué es la leptospirosis canina y cómo podemos tratarla?

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La leptospirosis canina es una enfermedad altamente infecciosa, conocida como el tifus del perro. Aunque también afecta a los gatos, los perros son mucho más propensos a sufrir esta enfermedad que afecta principalmente a los riñones y al hígado.

¿Cómo puede contagiarse nuestro perro?

El modo más habitual de contagio es por la contaminación del agua estancada debido a la orina de un animal infectado. El simple contacto de esa agua con cualquier herida que tenga nuestro perro en la piel es motivo más que suficiente para contraer la enfermedad.

Hay que tener mucho cuidado, pues nosotros también podemos contagiarnos si entramos en contacto con agua, orina o comida contaminada. Una de las formas más habituales es a través del suelo si este se encuentra infectado y solemos andar descalzos.

Niño andando descalzo por casa.

Síntomas de la leptospirosis canina

Muchas veces esta enfermedad no muestra síntomas evidentes en nuestra mascota, sobre todo en sus inicios. Pero según se va desarrollando, lo más común es encontrarnos con varios de los siguientes síntomas:

  • Fiebre

  • Pérdida del apetito.

  • Vómitos y diarrea, en ocasiones acompañados de sangre.

  • Orina frecuente, abundante y oscura.

  • Dolor al miccionar.

  • Ulceraciones en la mucosa bucal.

  • Falta de energía.

  • Deshidratación.

  • Congestión de las mucosas.

Esta enfermedad tiene una tasa elevada de mortalidad, por lo que si encontramos cualquiera de estos síntomas en nuestro perro debemos acudir urgentemente al veterinario.

Tratamiento de la leptospirosis canina

El tratamiento de la leptospirosis canina precisa de diversos antibióticos acompañados de una dieta altamente nutritiva, baja en proteínas, una rehidratación urgente si el perro ha sufrido deshidratación y mucho cuidado en su higiene para evitar contagios.

El tratamiento para la leptospirosis canina. 

La penicilina suele ser el antibiótico más usado en estos casos. La duración del tratamiento variará según la gravedad de cada caso, siendo a veces necesaria la hospitalización.

Hay que tener en cuenta que el veterinario es el único que puede mandarnos un tratamiento recomendado para nuestra mascota, así que si creemos que nuestro perro puede tener leptospirosis lo mejor será acudir a él cuanto antes.

Mejor prevenir que curar

Dada la gravedad de la enfermedad, lo mejor que podemos hacer es intentar prevenirla. ¿Cómo? Vacunar al perro sería nuestra primera opción, aunque existe una limitación, ya que no cubre todas las bacterias del género leptospira.

Las dosis se recomienda repetirlas cada seis meses mejor que cada año. Pero otro factor muy importante es la higiene. Y es que igual de importante es hacer una desinfección periódica del entorno de nuestra mascota.

Esperamos que os haya servido de ayuda nuestro artículo y no dudéis en consultar siempre con vuestro veterinario ante cualquier duda relacionada con vuestra mascota, nadie mejor que ellos saben cómo ayudarnos.

% Comentarios (1)

Gracias me ayuda bastantes para prevenir en mi criadero

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