Quemaduras por frío en perros – Consejos

La exposición al frío lleva asociados ciertos problemas en los animales poco adaptados. Por esta razón es importante que cuando nuestros perros salgan a disfrutar de la nieve tengamos una serie de precauciones para evitarles molestas quemaduras y grietas en patas y almohadillas, sobre todo si nuestro perro no pertenece a una de las razas habituadas a las bajas temperaturas.

¿Cómo sienten el frío los perros?

Muchos perros disfrutan enormemente del invierno. Las salidas a la nieve son un estupendo estímulo para ellos, que se vuelven locos corriendo y rebozándose en ella. Se trata de un ejercicio muy aconsejable, sobre todo para aquellos animales que viven en la ciudad y en pocos momentos de la semana pueden disfrutar de tanta libertad.

Sin embargo, hay que tener ciertos cuidados ya que en invierno pueden aparecer algunos problemas provocados por el frío intenso. Uno de ellos son las quemaduras, algo que mucha gente únicamente asocia con el calor intenso. Por esta razón muchos dueños se llevan una sorpresa cuando al día siguiente de una excursión a la nieve su perro cojea.

¿Qué se le puede poner a un perro cuando se quema?

Un contacto largo con una superficie extremadamente fría, como es el caso del hielo, puede causar grietas y quemaduras en las almohadillas y en los dedos de los perros de pelo corto, aunque también puede ocurrir en los labios y la trufa cuando el perro juega a escarbar o hundir la cara en la nieve.

Los perros de pelo largo pueden sufrir también problemas por el frío, porque mientras juegan en la nieve pueden formarse bolas de hielo en el pelaje. Si estas bolas están en una zona alejada del cuerpo no tiene porqué ocurrir nada, pero cuando estas se acumulan entre los dedos o en zonas más despobladas, como las axilas y la cara, la piel que está en contacto con ellas puede sufrir daños por frío intenso.

¿Qué hacer en caso de quemaduras en perros?

Para evitar este tipo de problemas es importante evitar el contacto directo con el hielo y la nieve en aquellos perros de piel sensible. Se pueden usar botas o abrigos adecuados para su tamaño de forma que el animal esté bien aislado. En aquellos perros que van a hacer excursiones a la nieve previamente debemos preparar sus almohadillas con endurecedores específicos para perros.

También es importante no exceder el tiempo de contacto con las superficies frías y ofrecer una superficie aislante, como una alfombra de espuma, para los momentos en que el animal vaya a estar parado.

Antes de volver de su paseo con un cepillo hay que retirar las bolas de hielo de su pelo y al llegar a casa proceder a un buen secado y una revisión a fondo de sus patas con el fin de evitar problemas y detectar lesiones de forma rápida.

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