Dolor articular en perros: Causas y soluciones

El dolor articular suele ser motivo frecuente de consulta en los centros veterinarios. Animales de edades avanzadas o de ciertas razas visitan con regularidad las clínicas para tratar este tipo de problemas provocados por la aparición de artrosis. Para evitar grandes desembolsos económicos en tratamientos lo más recomendable es mantener unas pautas de alimentación adecuadas, ejercicio y visitas al veterinario que nos ayuden a controlar los síntomas de la artrosis y a dar a nuestra mascota una adecuada calidad de vida.

PERROS CON ANSIEDAD

La laxitud de las articulaciones de los perros está relacionada con sus problemas de angustia y excitabilidad. Esa es la conclusión a la que han llegado tanto la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) como el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), tras una investigación que han realizado de manera conjunta ambas entidades para estudiar esta supuesta conexión.

Puesto que en los humanos es una realidad la asociación entre la laxitud del colágeno y la ansiedad que puedan sufrir, se marcó como objetivo de esta investigación comprobar si esta relación también pudiera darse en otras especies, por ejemplo los perros. El equipo de investigadores, encabezados por Jaume Fatjó y Antoni Bulbena, ha completado un análisis de 13 características tanto del comportamiento como de la movilidad de la cadera de más de 5.000 perros.

Con los resultados obtenidos de estas pruebas, el estudio publicado en la revista Scientific Reports sugiere que existe una relación entre la hipermovilidad de la cadera y las emociones que pueden mostrar. Una activación cerebral que afecta a la flexibilidad de las articulaciones y que se haría patente cuando los animales manifiestan síntomas propios de ansiedad, excitación, miedo o pánico. Esto prueba que la laxitud está condicionada por los efectos del estado emocional que tenga la mascota. Siendo por tanto un caso similar al de los humanos.

Los expertos apuntan además que esta excitabilidad emocional actúa como factor de riesgo que puede provocar trastornos de angustia en perros. Al igual que se comprobó hace años que las personas con mayor movilidad y flexibilidad en las articulaciones son aquellas que poseen mayor tendencia a sufrir problemas de angustia o ansiedad, el estudio afirma que sucede de forma similar en los canes.

Se trata por tanto de la primera evidencia en una especie no humana de este vínculo y del efecto que acarrean estas emociones en la laxitud de las articulaciones. Los científicos han aprovechado pues para sugerir que podría tratarse de una particularidad propia de la evolución de todos los mamíferos, aunque para afirmar esto necesitaría ampliarse la investigación.

En muchas ocasiones los propietarios de un perro de edad avanzada se plantean porqué su animal se encuentra decaído o tiene menos ganas de jugar. Además, a la hora de moverse lo hace lentamente y con visibles dificultades para tumbarse o sentarse. Aunque no se pueden descartar otros problemas,la mayoría de las veces esta apatía se debe a dolores articulares.

Estos síntomas pueden tener un origen diverso y es necesario conocerlo para aplicar al animal un tratamiento adecuado que mejore sensiblemente su calidad de vida. Como siempre decimos lo más recomendable es la valoración profesional por parte de un veterinario con el fin de diagnosticar el tipo de dolencia de la que se trata.

Causas del dolor articular

Con frecuencia el dolor articular en perros mayores se debe a la aparición de artrosis. Esta enfermedad crónica provoca un desgaste de los cartílagos y con ello un mayor rozamiento entre huesos y articulaciones causando inflamación local y dolor.  Otro de los problemas asociados a este trastorno es la pérdida de flexibilidad en las articulaciones, circunstancia que dificulta la movilidad del animal.

La artrosis puede afectar a cualquier articulación, aunque por regla general es más frecuente en rodillas, muñecas, codos, cadera y columna vertebral. Al tratarse de una enfermedad crónica el tratamiento no puede ir más allá de actuar sobre la sintomatología, reduciendo el dolor y la inflamación mediante la administración de analgésicos.

Síntomas del dolor

La mayoría de animales afectados por artrosis presentan un cuadro de letargo y baja movilidad, con dolor e incluso tendencia a la agresividadal palpar las zonas inflamadas. Estos síntomas son manifestaciones del dolor asociado a la artrosis, por lo que no resulta extraño observar un cambio total en los hábitos e incluso en el comportamiento del animal.

Este proceso se debe reconducir con el fin de minimizar sus efectos degenerativos, así como el dolor en sus fases iniciales. El primer síntoma de aparición de artrosis es la cojera frente a cualquier pequeño golpe, incidente que se intensifica debido al daño articular. En muchas ocasiones no se presta la necesaria atención a estos síntomas, no siendo conscientes de que se trata de un proceso degenerativo.

Para facilitar la detección del dolor articular nos podemos realizar preguntas como: ¿cojea?, ¿realiza la misma actividad física?, ¿pasa más tiempo tumbado y le cuesta incorporarse?, ¿tiene el mismo apetito?, ¿le duele al tocarle?, ¿tiene el mismo comportamiento?. Una respuesta afirmativa en cualquiera de las preguntas nos puede indicar que nuestro perro sufre de artrosis o dolor articular, siendo necesaria la visita al veterinario.

Mediante la exploración y posiblemente la realización de unas radiografías, podemos determinar el origen del dolor y comprobar cuál es el deterioro real de los huesos y el alcance por lo tanto de la artrosis. En estas pruebas se podrá determinar también la presencia de otros problemas como la displasia de cadera o rotuliana.

Estos trastornos están muchas veces asociados a algún tipo de raza concreta o al tamaño del animal y los propietarios deben saber que la rigidez muscular o la realización de andares peculiares pueden ser síntomas de que estas enfermedades estén empezando a afectar a nuestro animal.

Los perros de gran tamaño y edad avanzada (7-9 años) suelen ser candidatos a la aparición de artrosis, ya que su complexión, genética y actividad física pueden haber deteriorado de manera más intensa las articulaciones, generando dolores importantes sin llegar a ser perros ancianos. Entre las razas más propensas a sufrir este tipo de problemas encontramos al pastor alemán, rottweiler y gran danés.

Cómo tratar un dolor articular

En la mayoría de los casos el tratamiento irá destinado a reducir los síntomas de inflamación y dolor, así como a reducir el proceso degenerativo articular. Para ello se deberán administrar tratamientos analgésicos y antiinflamatorios, además de ejercicios suaves como por ejemplo paseos tranquilos o nadar.

Para evitar el deterioro de huesos y articulaciones es muy importante controlar el peso del perro con el objetivo de no acelerar el desgaste y la artrosis articular. Controlar la ingesta de comida puede resultar un tratamiento magnífico, ya que al reducir la presión sobre las articulaciones se pueden reducir de manera sensible los síntomas.

Dejar un comentario

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar