Maloclusión dental en perros: qué es, causas y consecuencias

La maloclusión es uno de los problemas más habituales en los perros. Se trata de una alteración normalmente congénita que provoca una mala posición de los dientes superiores e inferiores. Aunque suele ser sólo un problema estético, en algunos animales puede llevarles incluso a una desnutrición al no poder alimentarse correctamente.

Maloclusión dental en perros

Los perros evolucionaron desde el lobo manteniendo una característica en común, la capacidad de cazar. Para poder realizar esta acción la mandíbula del perro fue evolucionando a la par que se iba desarrollando para atrapar y desgarrar a las presas. Esta segunda función implica quesus colmillos y muelas encajen a la perfección. Este fenómeno recibió el nombre de “mordida en tijera” y es la perfecta conexión entre los dientes de la mandíbula inferior con el maxilar superior.

La alteración de la mordida, es decir, de la descolocación de los dientes superiores o inferiores cuando el animal tiene la boca cerrada se denomina maloclusión y, aunque en la mayoría de casos es sólo un problema estético, puede llegar a provocar daños en la boca y dificultad para comer.

Causas de la maloclusión dental

La causa más habitual es la congénita o hereditaria y ambas están relacionadas con problemas de crecimiento de la mandíbula o el maxilar. Por esta razón se recomienda no criar con los animales que presenten este tipo de defectos ya que es muy probable que los cachorros lo presenten también.

Otra posible causa de maloclusión son la retención de las piezas de leche. Los perros terminan de cambiar la dentadura en torno a los seis meses de vida. A partir de esta edad, si el animal tiene retenida alguna pieza de leche esta puede empujar a la definitiva y descolocarla.

También los golpes o traumatismos fuertes pueden alterar la mordida si provocan el desplazamiento de la articulación o si tras una fractura la mandíbula o maxilar quedan acortados. Incluso la presencia de tumores pueden causar este problema.

Una de las alteraciones o maloclusiones más habituales es el braquignatismo. Los animales braquignatos tienen el maxilar más largo o la mandíbula más corta lo que hace que los dientes superiores sobresalgan.

Por el contrario, el prognatismo implica que la mandíbula es más larga o el maxilar más corto, haciendo que los dientes inferiores sobresalgan. Esta característica forma parte del estándar oficial de ciertas razas como los bulldog, los carlinos o los shih-tzu.

Consecuencias de padecerla

En algunos casos, mucho menos frecuentes, puede darse un crecimiento desigual de un lado. Este hecho es lo que se denomina como “boca torcida” y es uno de los problemas más graves ya que la posición de las piezas dentales suele impedirles comer con normalidad.

Tanto estas alteraciones como otras más leves, donde sólo estén alteradas la posición de algunas piezas dentales, pueden provocar que aparezcan úlceras en las encías o el paladar (por ejemplo al clavarse los colmillos), dificultad al masticar o incluso presiones desiguales que desemboquen en daños crónicos en la articulación.

Por tanto, es muy importante realizar revisiones veterinarias periódicas a nuestra mascota, especialmente durante la etapa de cachorro, para poder detectar a tiempo estas alteraciones. Actualmente existen tratamientos de ortodoncia o cirugías que permiten corregir los defectos y mejorar la calidad de vida de nuestro mejor amigo.

Por último, no te olvides de repasar cómo limpiar los dientes a un perro en casa.

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