Más diabetes en perros y gatos: Aumentan los casos en España
Los factores hereditarios, el sobrepeso y el aumento de la esperanza de vida, junto a una vida sedentaria y una mala alimentación, son las principales razones que argumentan los veterinarios a la hora de explicar el incremento de enfermedades endocrinas en perros y gatos.
Y entre este tipo de trastornos la diabetes se destaca como la principal patología de carácter endocrino.
Se trata de una enfermedad crónica que viene provocada por un mal procesamiento del azúcar (glucosa), que es la principal fuente de energía para las células que conforman los distintos tejidos del organismo. La obesidad, la falta de ejercicio físico y la edad son tres factores de riesgo para la aparición de la diabetes, una patología que presenta mayor predisposición en perras y gatos esterilizados.
Esta enfermedad se manifiesta por una deficiencia de insulina, una hormona producida por el páncreas que se encarga de regular los niveles de glucosa en la sangre. Si no existe tratamiento el acumulo de glucosa en la sangre produce hiperglucemia persistente, un trastorno que puede dañar riñones, nervios y ojos. Los riesgos de desarrollar diabetes aumentan a partir de los 7 años en perros y de los 6 años en gatos.
¿Cómo saber si tu perro tiene diabetes?
Los expertos afirman que uno de cada quinientos perros sufre o pueden sufrir diabetes canina, una patología que de forma general suele afectar a ejemplares de mediana y avanzada edad y, principalmente, a hembras no esterilizadas, aunque existen razas más proclives a sufrir esta enfermedad, como son los Caniche, Schnauzer, West Highland White Terrier o Beagle.
La diabetes canina es una enfermedad que provoca que los perros afectados tengan en su sangre niveles elevados de azúcar, una circunstancia que viene producida por los problemas que presentan sus organismos para generar la necesaria insulina.
Si detectamos la aparición de una sintomatología basada en las denominadas «cuatro P», podemos estar casi seguros de que nuestras mascotas pueden estar sufriendo una fase inicial de diabetes. Estos síntomas son:
-Polidipsia: Necesidad de beber agua en mayor cantidad y con mayor frecuencia.
-Poliuria: Orinar más de lo normal.
-Polifagia: Comer mucho y de forma compulsiva y desordenada.
-Pérdida de peso: A pesar de comer mucho las mascotas que sufren diabetes muestran pérdida de peso.
En una fase más avanzada, cuando no existe tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como pérdida de apetito, falta de energía, vómitos, letargo y problemas en la visión. La detección y diagnóstico temprano de la diabetes es fundamental a la hora de evitar complicaciones graves.
Tipos de diabetes y cuándo aparecen en mascotas
Nuestras mascotas pueden sufrir dos tipos de diabetes. La Tipo 1 aparece cuando el páncreas no produce la suficiente cantidad de insulina y se hace necesario un aporte complementario a través de pinchazos. Es la diabetes más frecuente en perros.
Por su parte, la diabetes Tipo 2 es más frecuente en gatos y surge cuando las células del cuerpo no aportan los necesarios niveles de glucosa a los tejidos al haber desarrollado el organismo una resistencia a la insulina. Este tipo de diabetes suele estar asociado a problemas de obesidad y puede tener carácter reversible.
Por último, también existe una diabetes Tipo III, denominada yatrogénica, que viene provocada por la administración de determinados fármacos.
¿Qué causa la diabetes en los perros?
Esta hormona, que se produce en el páncreas, permite que las células puedan coger azúcar (glucosa) de la sangre y utilizarla para que sus organismos puedan funcionar correctamente. En este sentido la “diabetes mellitus” aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando las células no pueden utilizarla para captar azúcar.
Desde un punto de vista científico existen dos tipos de diabetes canina, la Tipo 1 (cuando el páncreas no puede producir insulina) y la denominada Tipo 2 (cuando hay suficiente pero el cuerpo no puede utilizarla). La gran mayoría de los perros sufren diabetes de Tipo 1, mientras que la Tipo 2 es más frecuente en gatos.
Los síntomas de la diabetes canina pueden variar dependiendo de la fase de evolución de la enfermedad, aunque en general los perros que la padecen orinan demasiado (poliuria), beben en exceso (polidipsia), presentan un gran apetito y a la vez pérdida de peso (polifagia) y tienen poca actividad física (letargia).
¿Cómo tratar la diabetes en un perro?
Si detectamos que nuestra mascota presenta estos síntomas lo aconsejable es acudir al veterinario para realizar un hemograma y perfil bioquímico, un análisis de orina y un control de los niveles de fructosamina, una proteína de la sangre que se une a la glucosa y que nos indica los niveles de azúcar en las últimas 2-3 semanas.
El tratamiento de la diabetes canina, como sucede con las personas, precisa de la aplicación de insulina, dependiendo del peso y de las necesidades de cada animal, junto a una dieta adecuada y un programa de ejercicio físico que impidan que se provoquen situaciones de hiperglucemia.
La dieta de un perro diabético debe ser rica en carbohidratos complejos (almidón y fibra), alimentos que permiten que los azúcares se liberen de forma más controlada, aunque en el caso de las hembras lo más aconsejable para comenzar es la esterilización de las hembras. La razón es que durante los periodos de celo las perras producen progesterona, una hormona que tiene una influencia negativa sobre la insulina.
Un tratamiento veterinaria y una dieta adecuada suele ser suficiente para que los perros diabéticos puedan disfrutar de una vida saludable, aunque uno de los mayores riesgos para ellos es que el exceso de azúcar termine por producir cataratas. Para evitarlo nada mejor que los controles veterinarios periódicos.
Tratándose de una patología de carácter crónico, especialmente en la diabetes de Tipo 1, el tratamiento pasa por una dieta específica con alimentos bajos en grasa y carbohidratos y altos en fibra; ejercicio moderado y constante y la aplicación de inyecciones de insulina. En este sentido se debe respetar rigurosamente los horarios de comidas y evitar el aporte de golosinas, snacks, etc.
Antes de establecer un tratamiento el veterinario deberá proceder a realizar los análisis de orina y sangre correspondientes, además de comprobar niveles de enzimas pancreáticas y presión arterial. Por último, una ecografía abdominal servirá para comprobar cuál es el estado del páncreas.
Convivir con una mascota que sufre diabetes significa que deberemos estar muy atentos a su estado de salud y a su comportamiento. El objetivo es advertir a tiempo posibles situaciones de hipoglucemia (bajos niveles de glucosa) y de cetoacidosis (altos niveles de glucosa).
¿Cuánto tiempo puede vivir un perro con diabetes?
Un perro diabético necesitará un tratamiento con insulina toda su vida debido a que el páncreas no va a volver a sintetizarla. Pero en lo que respecta a la esperanza de vida de un perro estabilizado con insulina, ésta es similar a la de las mascotas sanas de la misma raza.











