Los gatos, las mascotas que mejor llevaron el confinamiento

Una investigación estudia el impacto que supuso para las mascotas el periodo del confinamiento por la Covid-19 durante la pandemia. Los resultados desvelan la aparición de cambios más positivos que negativos en los gatos, al contrario que en el caso de los perros.

Un grupo de investigadores de las Universidades de York y Lincoln han elaborado un estudio acerca del impacto de la pandemia de la Covid-19 en los animales de compañía, y cómo ésta ha modificado su bienestar y comportamiento. Los resultados obtenidos señalan como principal conclusión que una mayor proporción de gatos domésticos ha sufrido cambios más positivos durante ese periodo, según los propietarios que han participado en el proyecto.

El estudio examinó la relación entre los cambios producidos en el animal y las variaciones en la vida cotidiana, comportamiento y salud mental de sus responsables y propietarios. Una mayoría de estos participantes informaron de más cambios positivos en los gatos que en los perros, según la comparativa entre mascotas y dueños de las mismas.

Emily Shoesmith, una de las principales autoras el proyecto y miembro del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de York, advierte de que “nuestros resultados indican que una peor salud mental puede aumentar la atención prestada al animal de compañía, y una mayor empatía puede conducir a detectar mejor cualquier cambio, tanto positivo como negativo, en el bienestar y el comportamiento del animal“.

Por su parte, el profesor de la Universidad de Lincoln, Daniel Mills, señala que “aunque hace tiempo que se reconoce que los animales de compañía pueden enriquecer la vida de los humanos, el bienestar de un animal de compañía está fuertemente influenciado por el comportamiento de sus propietarios, así como por su entorno social y físico”.

En ese sentido, Mills añade que “durante el confinamiento, los cambios experimentados por nuestras mascotas pueden haber estado motivados por el hecho de que sus titulares estuvieran presentes durante más tiempo debido a que tuvieron vacaciones o trabajaron desde casa, las alteraciones de su rutina diaria y el acceso limitado a los servicios relacionados con los animales, como las clases de adiestramiento o la atención veterinaria”.

La encuesta que llevó a cabo el equipo de expertos del proyecto durante algunos meses de confinamiento reunió las respuestas de más de 5.000 titulares de mascotas en Reino Unido. El objetivo no era otro que acceder a una información más completa acerca del bienestar mental, el vínculo entre mascota y propietarios y los cambios en la salud y comportamiento de los animales ante esta situación novedosa, particular y circunstancial.

El resultado de dicha encuesta mostró que un 67’3% de los propietarios informaron de cambios tanto en el bienestar como en el comportamiento de sus mascotas durante la primera fase de la cuarentena. Cambios que se agruparon de manera estadística en escalas de bienestar positivas y negativas por separado.

Las mascotas cambiaron su comportamiento durante el confinamiento

Al analizar la totalidad de las respuestas, se pudo concluir que los propietarios con peores puntuaciones de salud mental antes del confinamiento notificaron menos cambios negativos en el bienestar y el comportamiento de los animales. Sin embargo, aquellos con peores puntuaciones de salud mental desde el confinamiento informaron de más cambios, tanto positivos como negativos, en el bienestar y comportamiento de sus mascotas.

Aproximadamente un tercio de los perros y gatos no se vieron afectados por el primer confinamiento, según los resultados en la comparativa con alrededor del 40% de otras especies. Muchos animales parecían haber mejorado su bienestar como resultado.

Además, entre el 10 y el 15% confirmó que su animal parecía más enérgico y juguetón, mientras que entre el 20 y el 30% aseguró verlo más relajado. Pero al menos el triple de titulares informó de mejoras en lugar de deterioros en el estado físico de su animal de compañía.

“Nuestros resultados amplían los conocimientos anteriores sobre los cambios percibidos en el bienestar y el comportamiento en una gama muy limitada de especies a una gama mucho más amplia de especies de animales de compañía. El estado de salud mental del titular tiene un claro efecto sobre el bienestar y el comportamiento de los animales de compañía, y es claramente algo que debemos tener en cuenta cuando tratamos de hacer lo mejor para los animales que cuidamos“, concluye Mills.

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