Estrés en perros: el efecto del miedo y el refuerzo negativo

A la hora de adiestrar a un perro, si tomamos la decisión como propietarios de utilizar el efecto del miedo o del refuerzo negativo debemos tener en cuenta que este puede tener consecuencias negativas para la salud del animal.

REFUERZO NEGATIVO EN PERROS

Si acabamos de adoptar un perro o un cachorro y deseamos llevar a cabo un adiestramiento acorde, tomar la decisión de utilizar el refuerzo negativo para corregir su comportamiento no sólo puede que no nos sirva, sino que puede tener efectos negativos para su salud.

El incremento de estrés y ansiedad es sin duda la consecuencia más negativa que pueden acarrear en la mascota los castigos, tanto físicos como los que conlleven gritos o correcciones continuas empleando acciones violentas. Este comportamiento producirá en los perros un malestar importante creado por un gran estado de estrés y pesimismo que ha ido padeciendo por la mala relación con su dueño y para nada mejor amigo.

Y es que son muchos los propietarios que buscan mediante la severa disciplina, en lugar del refuerzo positivo y el aprendizaje por recompensa, adiestrar a su animal de compañía. Un método que si bien en algún tiempo pudo ser eficaz, diversos estudios recientes ya se inclinan por el adiestramiento en positivo como el medio ideal para los cánidos.

Si ya de por sí, no es conveniente que nosotros como dueños padezcamos demasiado estrés puesto que el animal lo reflejará en su comportamiento, si además empleamos métodos duros y severos para el adiestramiento la salud de la mascota puede verse perjudicada gravemente.

La última investigación que se ha centrado en demostrar esta teoría ha sido realizada por la Universidad de Oporto, con el fin de demostrar que estos métodos quizá puedan llegar a funcionar sólo a corto plazo, y que a su vez conllevan un peligro para el bienestar animal.

El grupo de científicos expertos liderados por Ana Catarina Vieira de Castro ha realizado un análisis centrado en los perros como animales de compañía y en su reacción ante diferentes tipos de comportamiento humano. En total han sido 42 los perros de escuelas de entrenamiento que fueron reclutados que destacaban por su buen comportamiento mediante premios o juegos. Y junto a estos animales, otros 50 canes de programas que por otra parte que han empleado el refuerzo negativo como método para el adiestramiento, como sacudir o utilizar la correa para que cumplieran el entrenamiento.

Para dicho estudio fueron grabados los diferentes procesos en los que se empleaban ambos métodos y los expertos midieron una vez concluidos los niveles de cortisol para identificar hasta qué punto la hormona del estrés había sido afectada antes y después de los mismos.

Los resultados mostraron un mayor nivel de estrés y un comportamiento más inquieto en aquellos perros que formaban parte del grupo que utilizaba medidas más disciplinarias. Los animales mostraron signos que indicaban estrés como lamerse los labios o bostezos continuos y sus niveles de cortisol eran más elevados que antes de realizar las pruebas. Por otra parte, los perros que fueron entrenados mediante procedimientos con refuerzo positivo no modificaron sus niveles de cortisol, ni durante los entrenamientos ni una vez finalizados estos.

Pruebas que de nuevo reafirman que la opción de incrementar los castigos conlleva un riesgo para la salud de los cánidos, en lo que respecta sobre todo a sus niveles de estrés y ansiedad. Y por otra parte animan al empleo del refuerzo positivo para el adiestramiento.

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