Fiebre del sharpei, una enfermedad congénita que puede ser mortal

La fiebre del sharpei es una enfermedad muy conocida entre los amantes de esta raza canina. Al tratarse de una enfermedad congénita, la elección de un criador de confianza es vital para que nuestro animal no sea portador, ya que los síntomas de esta patología son recurrentes y provocan gran cantidad de problemas al animal, provocando incluso una muerte prematura en los ejemplares no tratados.

Fiebre del sharpei

Casi todos los dueños de sharpei han oído hablar en algún momento de esta temible enfermedad, de hecho, muchos de los amantes de esta raza, especialmente si la han vivido de cerca, eligen adquirir a su cachorro con un criador de confianza para evitar el riesgo.

La fiebre del sharpei es una enfermedad congénita y su nombre viene dado porque se trata de un problema exclusivo de estos perros, aunque ciertas complicaciones de la enfermedad también pueden aparecer en otras razas como el fox-hound o el beagle.

Cuál es la causa

El origen de la fiebre del sharpei no está clara y algunos investigadores la relacionan con un exceso de ácido hialurónico, sustancia que confiere a los perros de esta raza las típicas arrugas en la piel, que genéticamente están muy cerca de la zona donde se produce la mutación que causa la enfermedad.

A la fiebre del sharpei también se la denomina fiebre familiar, ya que se trata de una patología hereditaria que cursa principalmente con un aumento de temperatura. El organismo utiliza este mecanismo para combatir patógenos, pero también puede desencadenarse por otras causas.

Al tratarse de un problema congénito los animales nacen ya enfermos, por lo que pueden desarrollar síntomas desde el nacimiento. Lo más frecuente es que presenten algún cuadro antes de los dos años, aunque hay ejemplares que no muestran ninguna señal hasta varios años después. Las recaídas son habituales y la frecuencia es muy variable entre individuos.

Qué síntomas debo vigilar

La temperatura corporal normal de un perro está entre 37,5 y 39ºC, por lo que el signo más claro es la fiebre, que puede alcanzar hasta 42ºC, sin que existan otros síntomas que indiquen una infección (ganglios aumentados, problemas autoinmunes, etc.).

Otra de las señales que puede indicarnos que nuestro perro padece la fiebre del sharpei es la inflamación de las articulaciones. La que suele verse más afectada es el corvejón, lo que sería nuestro talón, dificultando que el animal flexione y extienda las patas, por lo que puede aparecer cojera en las extremidades posteriores.

La inflamación del hocico, acompañada de un fuerte dolor, es otro de los signos más evidentes y puede extenderse a los labios y los carrillos si no se trata. En algunos casos los perros enfermos muestran también molestias abdominales que pueden detectarse por la falta de apetito y apatía e ir acompañadas de cuadros de diarrea y vómitos.

ejemplares de sharpei

¿Cómo se trata la fiebre del Shar pei?

Actualmente no existen pruebas específicas para detectar esta enfermedad, aunque ciertas alteraciones en la analítica como la anemia o la disminución de la albúmina pueden orientar el diagnóstico veterinario.

Por desgracia al igual que no se conoce la causa de esta patología tampoco existe un tratamiento curativo para ella, de forma que el objetivo del veterinario será eliminar los cuadros clínicos y evitar complicaciones. Los medicamentos más usados son los antipiréticos para reducir la fiebre, que no suele durar más de 48 horas.

Cuando el animal no responde a estos fármacos pueden utilizarse tratamientos antibióticos para descartar las infecciones bacterianas y antiinflamatorios no esteroidales para controlar las inflamaciones de articulaciones y hocico, muchos de los cuales tienen también efecto analgésico para controlar el dolor.

Es importante no medicar por nuestra cuenta al animal, ya que ciertos fármacos pueden ser tóxicos para los perros o tener efectos perjudiciales.

Complicaciones de la enfermedad

Cuando la fiebre del sharpei se detecta a tiempo y comienza a ser tratada no suele ser grave y los animales tienen una esperanza de vida similar a la de un perro sano. Por el contrario en aquellos ejemplares no tratados la enfermedad es potencialmente mortal.

Esto se debe a una secuela llamada amiloidosis, que consiste en una acumulación de sustancia amiloide en los órganos. Esta proteína altera su estructura y función normales. En el caso de la fiebre del sharpei la sustancia amiloide se acumula principalmente en el riñón, provocando insuficiencia renal.

Sólo uno de cada cuatro sharpei con fiebre familiar desarrollan amiloidosis y esta puede aparecer en otras razas e incluso también en gatos. Debido a la gravedad es importante que ante cualquier síntoma compatible con esta enfermedad se acuda al veterinario para establecer un tratamiento lo antes posible.

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