Síndrome del Ojo Seco, un problema ocular habitual en perros mayores

El “Síndrome del Ojo Seco” en perros es una de las afecciones oculares más frecuentes en las clínicas veterinarias. Las causas de esta enfermedad son diversas, aunque la edad influye de manera importante en su aparición, ya que se va deteriorando la función del lacrimal y el ojo va perdiendo capacidad de secreción, aunque también problemas con el sistema autoinmune pueden ser causa de aparición de esta patología.

Síndrome del ojo seco

Los problemas oculares son una de las causas más habituales de visita al veterinario, ya que cualquier cambio en el aspecto o color del ojo son detectados de forma rápida por los dueños de mascotas. Además, las molestias asociadas a las patologías en los globos oculares generan siempre síntomas muy llamativos.

Una de las enfermedades oculares más frecuentes es la queratoconjuntivitis seca, popularmente conocida como “Síndrome del Ojo Seco”, que provoca una sintomatología muy típica que, incluso en los casos más leves y por las molestias que causa, se traduce en una disminución de la calidad de vida de los perros mayores que la sufren.

Cómo su propio nombre indica esta enfermedad se caracteriza porque los ojos presentan un aspecto seco debido a la disminución o desaparición total de la producción de lágrima líquida. Sin esta lágrima, que tiene una función lubricante, la córnea se daña por el roce con el párpado (queratitis) y se oxigena peor produciéndose, además de una molestia constante, lesiones secundarias que pueden llegar a ser de gravedad.

Qué causa la queratoconjuntivitis

Las causas que originan la queratoconjuntivitis seca (QCS) son muy diversas. La más habitual es una reacción autoinmune de origen desconocido y por la cual es el sistema inmune del animal el que destruye su propia glándula lacrimal, sustituyéndola por tejido conjuntivo que no tiene ninguna función secretora.

Otras causas que pueden provocar el “sindrome del ojo seco” vienen originadas por una infección vírica que puede aparecer como secuela del moquillo canino. Por otro lado, la edad del animal tiene también una influencia directa debido al envejecimiento de las células, que hace que la producción de lágrima disminuya de forma progresiva.

Los veterinarios también han relacionado la QCS con el uso incontrolado de ciertos medicamentos, como antibióticos o colirios, y en los últimos años se ha observado una cierta tendencia genética a padecer QCS en razas como bulldog, bichón maltés o yorkshire terrier.

Aunque durante una primera inspección se puede sospechar que un animal padece esta enfermedad por el aspecto externo del ojo y los síntomas descritos por el dueño, se debe confirmar el diagnóstico con la realización de una prueba muy sencilla y no dolorosa, test de Schirmer, mediante la cual se mide la producción de lágrima durante 30-60 segundos y que permite detectar incluso los casos más leves.

Síntomas de la enfermedad

El síntoma más llamativo del “síndrome del ojo seco” es la pérdida de brillo en el glóbulo ocular debido a la falta de lágrima. Al no existir producción líquida el ojo para defenderse genera mucosidad que hace que se acumule gran cantidad de legaña pegajosa en los párpados.

Perros con síndrome de ojo seco

El roce continuo del párpado sobre la córnea provoca una irritación de esta, pasando de ser totalmente transparente a adquirir una coloración grisácea (queratitis). Además, el ojo se enrojece (conjuntivitis) y aparece un parpadeo constante, molestias y picor intenso. Por esta razón los perros se rascan frecuentemente con sus patas.

Como consecuencia de esto pueden aparecer dermatitis perioculares alrededor del ojo, producidas por los arañazos que se hacen los propios animales al rascarse y a la presencia de legañas en la piel, que la mantienen húmeda e impiden que transpire con normalidad.

En algunos animales podemos observar también el taponamiento de los orificios nasales debido a la acumulación de mucosidad en el conducto nasolagrimal que comunica con los ojos e incluso podemos apreciar la trufa seca y agrietada por la sequedad.

Por otra parte, existen dos complicaciones habituales que deben tenerse en cuenta, especialmente en los casos moderados y graves. La primera son las úlceras en la córnea, debidas principalmente al rascado intenso, y la segunda son las queratitis pigmentarias, donde la córnea se colorea de color marrón o negro debido a la acumulación de pigmentos por una inflamación crónica. El veterinario se encargará de descartar estos problemas o de tratarlos si fuera necesario.

Cuál es el tratamiento más efectivo

Actualmente los veterinarios disponen de varios tratamientos en función del origen de la patología. Dado que la causa más habitual tiene que ver con el sistema autoinmune, la administración de inmunomoduladores suele ser una buena solución a los problemas oculares. Estas sustancias se encargan de controlar la acción dañina de las células inmunes que provocan la destrucción de la glándula lagrimal.

Perro con Síndrome del ojo seco

Estos fármacos se suelen administrar en forma de colirios o pomadas oftálmicas y suelen combinarse con otros medicamentos que controlan las secuelas y daños. En los últimos años han llegado a la medicina veterinaria otras terapias más avanzadas con resultados muy prometedores, como es el caso de ciertas técnicas quirúrgicas que, aunque no son curativas, mejoran el cuadro clínico, junto alas terapias con células madre.

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