Examen físico para gatos mayores en 10 pasos

A la hora de explorar o llevar a cabo un examen físico de los gatos geriátricos resulta más sencillo emplear un protocolo bien estructurado que incluya todo tipo de detalle. Veterinarios americanos recomiendan un proceso que consta de diez pasos específicos.

La revista médica que cubre el campo de la medicina veterinaria aplicada a los gatos domésticos Journal of Feline Medicine and Surgery ha publicado un estudio que abarca la exploración en gatos geriátricos y cómo debe realizarse un adecuado examen físico de estos animales.

El informe señala, en primer lugar, que un examen completo comienza incluso mientras se observa desde la distancia, puesto que la simple observación puede servir de ayuda a la hora de detectar cambios en los patrones de respiración, además de la marcha, la postura, la fuerza, la coordinación y la visión. Un examen físico del que aseguran que se puede realizar en cualquier orden, siempre y cuando sea minucioso y las áreas dolorosas sean examinadas en último lugar. Las partes más invasivas deben ser revisadas al final del proceso con el objetivo de reducir el estrés, tales como el examen dental, la temperatura o el corte de uñas, toma de muestras y estudios de imágenes.

1. Medir la presión arterial

En los gatos mayores de diez años, determinar la presión arterial en cada examen proporciona una información que resulta esencial, según el estudio. Con la edad incrementa el riesgo de hipertensión y en gatos que superan esta edad aparece con mayor frecuencia. Sin tratamiento, la hipertensión puede causar daños graves que pueden no ser reversibles en órganos diana, tales como ojos, corazón, cerebro y riñones.

2. Peso y condición corporal

El estudio incide también en la importancia fundamental de conocer el peso corporal del gato y así determinar cuál es la puntuación de condición corporal en cada visita.

3. Estado de hidratación

El estado de hidratación en el que se encuentra un gato mayor tiene un valor extremo, puesto que algunas de las comorbilidades más habituales, como la enfermedad renal crónica y la diabetes mellitus, ocasionan una pérdida gradual de fluidos corporales. De hecho, la pérdida de la grasa subcutánea y/o de la elasticidad del tejido pueden influir en la interpretación de los resultados.

4. Evaluar las uñas, piel y pelaje

Las uñas tienden a engrosarse y encarnarse, por lo que mantener su calidad es fundamental. Cualquier cambio puede ser particularmente problemático para los gatos geriátricos o mayores, que además sufren un dolor excesivo para usar un rascador.

5. Evaluar las mucosas, cabeza y cavidad bucal

Examinar tanto la nariz como la boca requiere la palpación de los contornos nasales y la visualización de las encías, faringe, paladar, área sublingual y dientes. Además se debe observar de manera cuidadosa la pérdida inusual de piezas dentales. La palpación del área entre las mandíbulas y debajo de las mismas puede ayudar a identificar tumores o adenopatías. Cualquier asimetría que se observe durante la evaluación de la cabeza requiere una investigación más precisa y detallada.

6. Exploración ocular

Para realizar la evaluación oftálmica se incluye un examen cuidadoso de las cámaras anterior y posterior, el color y la forma del iris y el área de la retina. Las lesiones habituales que progresan con el envejecimiento son la esclerosis lenticular, la atrofia del iris, la melanosis del iris, las cataratas focales o lineales y la producción variable de lágrimas. La visualización de la retina es imprescindible para detectar de manera precoz los cambios vasculares o edema, signos de advertencia de hipertensión y posterior desprendimiento de retina. Las evaluaciones secuenciales del ojo y las imágenes concomitantes de las lesiones, junto con los cambios de color y de estructura, alertarán al veterinario con antelación sobre la posibilidad de desarrollar una neoplasia.

7. Palpar el cuello

La palpación del cuello, siempre y cuando el gato se encuentra sentado con esta parte de su cuerpo extendida o de pie con la cabeza elevada y girada hacia cada lado, revelará una glándula tiroides palpable en el 80% o más de los casos de hipertiroidismo felino. Sin embargo, también puede darse la existencia de un nódulo palpable en gatos con enfermedad no tiroidea.

8. Auscultación torácica y examen abdominal

Auscultando los cuatro cuadrantes del tórax ayudará a determinar la frecuencia cardiaca y respiratoria, se podrá identificar soplos o arritmias cardiacas y evaluar sonidos pulmonares. Puesto que el tórax craneal debe ser compresible, las masas mediastínicas craneales pueden disminuir esta compresibilidad. Mediante una técnica suave, la recomendación es palpar cada órgano durante la palpación abdominal para notar:

  • Evidencia de dolor o masas
  • Áreas de intestino engrosado
  • La cantidad y consistencia de las heces
  • La textura, la forma y tamaño de los riñones y la vejiga
  • El tamaño y la ubicación de ganglios linfáticos identificables

La palpación de la cadena mamaria puede incorporarse al examen abdominal.

9. Examen ortopédico

El examen ortopédico ayuda a identificar cambios en las articulaciones, tales como engrosamiento, líquido, crepitación, dolor y amplitud de movimiento. Palpando suavemente las extremidades y las articulaciones individualmente se comprobará su grosor o sensibilidad. De hecho, algunos gatos pueden no mostrar signos de dolor ni tener crepitaciones a la palpación.

10. Examen miofascial

El último paso en el proceso requiere evaluar la masa muscular y asignar una puntuación, prestando especial atención a las áreas de atrofia muscular, puesto que pueden indicar condiciones dolorosas localizadas. Las áreas en las que se produce un aseo excesivo pueden indicar zonas de dolor subyacente. Por otra parte, la pérdida de masa muscular general suele indicar con más asiduidad una enfermedad sistemática.

Este examen es útil a la hora de evaluar la viscosidad, movilidad, temperatura y comodidad de las estructuras de tejidos blandos. Realizarlo de manera correcta supondrá que sea un procedimiento relajante y suave para evaluar el dolor de múltiples orígenes, incluyendo el osteoartrítico, espinal, de tejidos blandos y visceral.

Palpar los tejidos blandos nos permitirá detectar los indicadores sutiles de dolor, como los cambios en la postura corporal, la expresión facial, los patrones de tensión en los músculos o la fascia, la adherencia de la piel y el calor. El dolor que se detecta durante este tipo de examen puede originarse en la superficie que se palpa o ser un reflejo del dolor de las vísceras internas más profundas debajo de la superficie.

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