Análisis coprológico: Prueba para detectar problemas digestivos

Muchas veces nuestro veterinario nos solicita pruebas que incluyen el análisis de las heces de nuestro animal. Estas pruebas les proporcionan datos sobre el funcionamiento del aparato digestivo y posibles problemas asociados, por lo que pueden ser claves en el diagnóstico de enfermedades y en una recuperación mucho más rápida de nuestras mascotas.

Análisis coprológico

A casi todos los dueños, especialmente de perros, les suena lo de “análisis coprológico”. Son muchas las veces en que una mascota acude al veterinario con diarrea y es necesario realizar esta prueba. Sin embargo, la mayoría de los propietarios desconocen que con ste análisis se puede obtener gran cantidad de información sobre el aparato digestivo de nuestra mascota.

El análisis coprológico es el estudio completo de las heces de un animal. Para realizarlo son necesarias varias muestras de diferentes días. Con esta prueba podemos detectar diversas alteraciones y patologías.

Parásitos

Es una de las causas más habituales de problemas digestivos. Los parásitos pueden causar diarreas, sangrado, adelgazamiento, debilidad, etc. Los animales suelen contagiarse por contacto con restos de otros animales, con agua contaminada o simplemente al contacto con el calzado.

Existen cientos de especies de parásitos, los más habituales son los nematodos o gusanos redondos, muy frecuentes en cachorros o animales que no siguen una pauta de desparasitación preventiva.

Las “Giardias” también suelen causar muchos problemas, especialmente en épocas de lluvia. De ahí que no sea aconsejable permitir que nuestros perros beban de los charcos.

Digestión

En un análisis coprológico también se valora la digestión de los nutrientes: hidratos de carbono, grasas y proteínas. Una digestión deficiente de alguno de ellos puede indicar un problema de alergia o intolerancia alimentaria, pero también pueden indicar alguna enfermedad inflamatoria como IBD, habitual en razas como el pastor alemán.

Cultivo

En el intestino existe una gran cantidad de bacterias que permiten que los alimentos se digieran de forma adecuada. Esta flora bacteriana está en un equilibrio que puede alterarse. Esto se denomina disbacteriosis.

Cuando esto ocurre en el cultivo podemos encontrar bacterias patógenas que no deberían estar allí, como Escherichia coli o Clostridium. Esta prueba permite detectar problemas de sobrecrecimiento bacteriano y alteraciones intestinales y con ello establecer tratamientos adecuados.

Un análisis coprológico también permite detectar la presencia de hongos, muchos de los cuales no son patógenos peligrosos, pero que causan alteración e inflamación del intestino causando cuadros de diarrea que no responden a los antibióticos ni a la dieta.

Tripsina fecal

Por último, en una muestra de heces podemos analizar la cantidad de tripsina existente. La tripsina es una enzima secretada por el páncreas que interviene en la digestión de las grasas.

Cuando los niveles de esta enzima son bajos podemos encontrarnos ante un cuadro de insuficiencia pancreática exócrina, un fallo del páncreas que provoca diarreas crónicas y que puede tratarse fácilmente suplementando con la enzima deficiente.

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