La cantidad de muestra y el número de deposiciones que deben analizarse dependen de lo que se esté buscando. En algunas parasitosis puede ser recomendable estudiar muestras recogidas en diferentes días porque la eliminación de huevos, quistes u ooquistes puede ser intermitente.
A casi todos los dueños, especialmente de perros, les suena lo de “análisis coprológico”. Son muchas las veces en que una mascota acude al veterinario con diarrea y es necesario realizar esta prueba. Sin embargo, la mayoría de los propietarios desconocen que con este análisis se puede obtener gran cantidad de información sobre el aparato digestivo de nuestra mascota.
El análisis coprológico es el estudio completo de las heces de un animal. Para realizarlo son necesarias varias muestras de diferentes días. Con esta prueba podemos detectar diversas alteraciones y patologías.
Parásitos
El estudio de las heces es una de las principales herramientas para detectar parásitos intestinales. Dependiendo del agente, pueden utilizarse técnicas de flotación, microscopía, detección de antígenos o métodos moleculares como la PCR.
Perros y gatos pueden infectarse al ingerir formas parasitarias presentes en suelo, agua, alimentos o ambientes contaminados, y también mediante otras vías como el consumo de presas, carne cruda o pulgas infectadas, dependiendo del parásito.
En el caso de Giardia, la eliminación de quistes puede ser intermitente, por lo que el estudio de varias muestras puede aumentar la sensibilidad diagnóstica.
¿Qué información digestiva pueden aportar las heces?
El examen de las heces puede mostrar restos de grasa, almidón o fibras musculares y proporcionar información orientativa sobre procesos de maldigestión o malabsorción. Sin embargo, estos hallazgos son inespecíficos y por sí solos no permiten diagnosticar una alergia alimentaria, una intolerancia ni una enteropatía inflamatoria crónica.
Cuando existe sospecha de una enfermedad digestiva pueden ser necesarias otras pruebas, como analíticas sanguíneas, ecografía, pruebas pancreáticas, endoscopia o biopsia, según el caso.
Cultivo y otras pruebas microbiológicas
En determinados cuadros digestivos el veterinario puede solicitar pruebas dirigidas a bacterias concretas, mediante cultivo o técnicas moleculares.
Sin embargo, encontrar una bacteria en las heces no significa automáticamente que sea la responsable de los síntomas. Microorganismos como Escherichia coli y determinadas especies de Clostridium pueden formar parte de la microbiota intestinal normal, y algunas bacterias potencialmente patógenas también pueden detectarse en animales sanos.
Por ello, el resultado debe interpretarse junto con la historia clínica, los síntomas y, cuando sea necesario, pruebas capaces de identificar cepas o factores de virulencia concretos.
¿Puede un análisis de heces detectar problemas pancreáticos?
Algunas pruebas fecales pueden aportar indicios de maldigestión, pero actualmente la prueba de referencia para confirmar una insuficiencia pancreática exocrina en perros y gatos no se realiza sobre las heces.
El diagnóstico se establece principalmente mediante la medición en sangre de la inmunorreactividad similar a la tripsina (TLI). En perros existe también una prueba de elastasa fecal, aunque resulta menos fiable que la TLI.
Cuando se confirma una insuficiencia pancreática exocrina, el tratamiento suele incluir sustitución de enzimas pancreáticas y, cuando sea necesario, suplementación de cobalamina y otras medidas indicadas por el veterinario.






























