Los gatos que inspiraron a los escritores

A lo largo de la historia los gatos han estado presentes en el mundo del arte. Su silueta y sus elegantes y fluidos movimientos han inspirado a pintores, fotógrafos, músicos, bailarines y también a muchos escritores que han compartido sus vidas con un felino.

Decía el escritor mexicano Oswaldo Soriano que cuando él nació había un gato esperándole al otro lado de la puerta. Han sido muchos los escritores que han presumido de tener un gato como mascota y que han reconocido en sus textos su amor y fascinación por estos felinos, entre otros el famoso novelista y periodista Ernest Hemingway, que a pesar de su origen norteamericano pasó la mayor parte de su vida trabajando y escribiendo en Europa.

Fue durante su etapa como corresponsal en la Guerra Civil cuando Hemingway desarrolló su pasión por los gatos, llegando a tener al final de su vida más de cincuenta, un amor que le llevó a afirmar que “los gatos tienen una absoluta honestidad emocional, mientras que los seres humanos pueden ocultar los sentimientos”.

Otro ejemplo de pasión por los felinos fue el alemán Hermann Hesse, Nobel de Literatura y autor de libros como “Sidartha” o el “Lobo estepario”, que cuentan sus biógrafos se pasaba buena parte del día intentando evitar las múltiples trastadas de su inquieto gato Lowe.  Y hasta un escritor tan “políticamente incorrecto” como Charles Bukowski, autor de “Escupiré sobre vuestras tumbas” y figura del llamado “realismo sucio”, compartió su vida con nueve gatos convencido de que le ayudarían a vivir más.

Bukowski hizo de los gatos sus maestros. “Pueden dormir veinte horas diarias sin duda ni remordimiento. Estas criaturas son mis profesores”, lo que le llevó a dedicar a sus felinos algunos de sus relatos y poesías y a escribir un libro póstumo en el que recogió algunos de sus pensamientos e impresiones hacia los gatos.

Y como el amor por los felinos no conoce de épocas ni  fronteras en el continente austral el mayor representante del “alma gatuna” ha sido el escritor argentino Jorge Luis Borges, que copió de su admirado Lord Byron el amor por los animales y en especial por los gatos. Cuentan los historiadores que el poeta romántico convivió con cinco felinos, de los cuales Beppo fue siempre su “consentido” y fue precisamente Beppo el destinatario del poema “A un gato” escrito por Borges, que como Byron también compartió su existencia con cinco gatos, entre ellos uno llamado Aleph en honor a uno de sus cuentos más famosos.

Otro escritor y amante de los gatos fue Julio Cortázar, compatriota de Borges y autor de “Rayuela”, que a lo largo de su obra demostró que su amor por los felinos era una cuestión de estética personal y literaria, algo que en el mismo continente, aunque en su caso en Estados Unidos, copió Truman Capote. El autor de “Desayuno en Tiffanys” y “A sangre fría” fue fotografiado en multitud de ocasiones con un gato entre sus brazos.

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