¿Qué pasa si mi perro come cebolla? ¿Es malo?

Muchas personas tratan de dar a sus animales una dieta casera lo más sana posible. Sin embargo, muchas veces caemos en el error de dar nuestra propia comida a los animales, sin ser conscientes de que algunos alimentos, como es el caso de la cebolla, pueden suponer un grave problema para su salud, pudiéndoles ocasionar incluso la muerte.

¿Qué le hace la cebolla a los perros?

Son muchos los dueños que prefieren ofrecer a sus mascotas una dieta casera, cocinada en casa, para que ingieran una mayor variedad de alimentos. De hecho en algunos perros es además una necesidad, ya que rechazan los piensos comerciales y pueden pasarse días sin probar bocado. 

Las dietas caseras equilibradas son una buena opción para casi todo tipo de perros, pero debemos ser conscientes de que cada especie tiene una serie de requerimientos nutricionales que debemos cubrir y, por otro lado, que existen alimentos que no deben nunca comer.  

Por ello no podemos confundir una dieta casera con darle a nuestro perro de nuestra comida, ya que las intoxicaciones alimentarias son uno de los accidentes domésticos más habituales en las mascotas. 

Un ejemplo de alimento peligroso para los perros, que sin embargo los humanos usamos en la mayoría de platos, es la cebolla. Este alimento, ya sea crudo o cocinado, es protagonista de la mayor parte de las intoxicaciones, algunas de las cuales pueden llegar a ser muy graves si la cantidad que ingieren es suficientemente alta.

¿Por qué es malo darle cebolla a los perros? 

La cebolla posee sustancias tóxicas que dañan la pared de los glóbulos rojos de nuestras mascotas, haciendo que se rompan y que no puedan cumplir con la función de transportar oxígeno a las células. Este trastorno se denomina anemia hemolítica y suele ocurrir unas horas o días después de la ingesta. 

Si se produce observaremos en nuestro perro fatiga, debilidad, mucosas pálidas y aceleración del pulso y la respiración. Además pueden aparecer síntomas digestivos con dolor abdominal, vómitos, diarrea y aumento de la salivación. 

La cantidad tóxica se alcanza cuando se supera un 0,5% del peso del animal, aunque ciertos individuos más sensibles pueden desarrollar síntomas con menos cantidad e, incluso, con ingestas muy pequeñas y continuas puede también desarrollarse el cuadro.

¿Qué pasa si un perro se come una cebolla? 

Para diagnosticarlo será necesario hacer una exploración del perro y una analítica sanguínea, que confirmará las sospechas de la anemia. Si sabemos que nuestro perro ha comido cebolla debemos acudir inmediatamente al veterinario para que le provoque el vómito y le administre carbón activado, de forma que se evite que sigan absorbiéndose los tóxicos. 

Cuando ya hay señales de intoxicación no existe ningún antídoto específico y el único tratamiento posible es el que va encaminado a paliar los síntomas (fluidos intravenosos, analgésicos, oxigenoterapia, transfusiones sanguíneas, etc). 

Aunque en muchos casos los animales responden bien al tratamiento, una detección tardía puede suponer la muerte del perro por lo que el mejor tratamiento es la prevención, evitando dar comida que contenga cebolla.

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