¿Cómo llevar a un gato en el transportín?

Los gatos son animales que sufren un intenso estrés en los desplazamientos, llegando a asociar el transportín con esos picos de tensión. Para facilitar que nuestro animal utilice el transportín sin que suponga un proceso traumático, debemos recurrir a la desensibilización, un método que poco a poco permitirá que nos desplacemos con nuestro gato sin provocarle episodios de pánico y ansiedad.

¿Cómo acostumbrar a tu gato al transportín?

A la mayoría de los gatos no les gusta salir de casa. Los felinos son desconfiados por naturaleza y cualquier cambio de ambiente les supone un enorme estrés. Esto provoca que muchos de ellos tengan auténtico pavor al transportín, sobre todo cuando lo asocian con visitas al veterinario. 

Esto hace que a la hora de planificar un traslado haya que utilizar mil trucos para conseguir meterles dentro. Chuches, encerronas, toallas, inmovilización, peleas para acabar muchas veces desistiendo y otras teniendo que usar medicamentos sedantes, no sin antes salir con alguna “marca de guerra” tras el forcejeo. 

Para evitar estos momentos tan incómodos lo mejor es acostumbrar a nuestra mascota al transportín con refuerzos positivos. Como con cualquier aprendizaje veremos respuestas más rápidas cuando hagamos este entrenamiento desde cachorro.  

Pero también los animales de cualquier edad pueden adaptarse con una correcta desensibilización. Lo primero es conseguir que el animal se acostumbre a ver el transportín en casa a diario.

¿Cómo colocar el transportín para el gato en el coche?  

Lo más recomendable es dejarlo sin la puerta durante días, semanas o incluso meses, para que no sólo se convierta en un objeto cotidiano sino que llegue a verlo como un refugio seguro. Es imprescindible que cuando el gato esté dentro del transportín no se le moleste, regañe ni incomode, que entienda que el cubículo es un sitio de calma

Es mejor colocarlo en alguna zona tranquila donde le guste descansar. Se le puede animar a entrar dejándole chuches dentro de vez en cuando o, una vez lo conozca, dándole de comer los premios o latitas dentro. 

Una vez el gato se sienta cómodo podemos colocar la puerta y según veamos que su confianza aumenta mover la puerta, tapa y asa suavemente para acostumbrarle al ruido y las vibraciones. Sólo cuando veamos una calma absoluta podremos cerrar la puerta e ir aumentando poco a poco el tiempo que permanece cerrada.  

Tras esto podemos mover el transportin poco a poco, elevarlo, desplazarlo por la casa y finalmente salir, primero unos pocos minutos e ir aumentando poco a poco.

¿Cómo transportar un gato sin transportín?

Siempre hay que tener en cuenta dos cosas importantes. Si se va a salir de casa es recomendable poner una tela o cubretransportin para que el animal no vea todo el movimiento del exterior y vaya más tranquilo.  

Y, por supuesto, si en algún punto del proceso vemos que el gato se tensa es mejor parar y volver al paso anterior, trabajarlo durante unos días e intentar avanzar de nuevo, el mejor truco para conseguirlo es la paciencia.

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