Vivir con gato si tengo alergia: Síntomas y consejos

Si adoptas un gato es posible que, tras un tiempo de convivencia, comiences a tener ciertas reacciones alérgicas debido a partículas que produce su organismo. Cuando esto ocurre, seguramente el médico o el alergólogo nos recomiende retirar el animal de la vivienda, especialmente, si el cuadro sintomático de esta reacción es grave. Sin embargo, sentimentalmente es una situación que no deseamos, por lo que seguramente nos preguntaremos: ¿Puedo tener un gato si tengo alergia?

Vivir con gato si tengo alergia

La RAE define a la alergia como la respuesta inmunitaria excesiva provocada en individuos hipersensibles por la acción de determinadas sustancias, especialmente ambientales. Pero esta respuesta de nuestro organismo no sólo se produce por partículas de origen vegetal, sino ante partículas de origen animal. Se trata además de una reacción que puede surgirnos a lo largo de nuestra vida sin previo aviso, como cualquier otra enfermedad.

Podemos ser alérgicos a mascotas tales como gatos, perros, roedores y conejos, e incluso reptiles y caballos. Pero, por lo general, la alergia a animales de compañía se focaliza en perros y gatos. 

A pesar de la aparición de síntomas, que pueden variar desde los más leves (estornudos, tos, enrojecimiento de la piel y prurito) o hasta los más graves (una crisis de asma), a muchos propietarios alérgicos se les hace imposible desprenderse de sus peludos. Muchos deciden entonces hacer un esfuerzo extra y comienzan a tener en cuenta medidas mediante las que puedan minimizar las reacciones del organismo ante los alérgenos y que quizás antes no habían pensado.

La Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) recuerda cuáles son algunos de los síntomas más comunes de alergias gatos y de dónde provienen estos alérgenos. Por otra parte, facilita una serie de consejos sobre cómo se puede convivir con gatos en caso de ser alérgico a ellos.

Por qué tengo alergia a los gatos

Una vez que el alergólogo nos confirma que tenemos alergia a los gatos, solemos asociarlo rápidamente al pelo que suelta el animal e incluso su caspa. Si bien no nos falta razón, estos son los causantes indirectos de nuestras reacciones alérgicas. De hecho, hasta 18 proteínas diferentes han sido encontradas en extractos de pelo y caspa del gato, pero la principal responsable de que nuestro sistema inmune actúe ante los alérgenos que desprenden nuestros peludos es la proteína Fel d 1. La fuente principal de la misma es la saliva del gato y se encuentra en el pelo por la costumbre de lamerse, mientras que los alérgenos habitan en las glándulas sebáceas, en las glándulas sudoríparas – conectadas con las raíces de los pelos – y en el fluido lagrimal.

Al lamer su piel para mantenerla limpia, la proteína Fel d 1 se transfiere al entorno en ese momento. Además, en la piel se acumula caspa, polvo, polen y otros alérgenos. Por tanto, al entrar en contacto con un entorno cerrado en el que el felino se ha subido a muebles, si padecemos alergia empezaremos a estornudar, nos llorarán los ojos, nos picará la piel o, en el peor de los casos, tendremos dificultades para respirar. La proteína Fel d 1 también puede quedar suspendida en el aire, por lo que una limpieza profunda del hogar y una correcta ventilación pueden minimizar los síntomas.

Por otra parte, la proteína Fel d 4 es otro de los alérgenos que producen los gatos. Si bien en menor cantidad, también puede causar reacciones en el organismo humano, siendo, eso sí, un reactivo muy útil para el diagnóstico de alergia a los gatos en las personas.

Cómo saber que tengo alergia a los gatos – Síntomas

Si llevas un tiempo conviviendo con un gato y ya has acudido al alergólogo, sabrás cuáles son los síntomas que produce una alergia a mascotas. Pero si no convives con gatos o tienes uno y de repente aparecen síntomas, acudir a un especialista debe ser el primer paso a seguir.

Las reacciones más comunes a los alérgenos felinos suelen expresarse mediante la rinitis alérgica, que produce los siguientes síntomas: estornudos; congestión, secreciones y goteos nasales; picazón de nariz, ojos y garganta; ojos llorosos y ataques de tos.

Sin embargo, en ciertos casos puede agravarse la situación si empezamos a tener dificultades para respirar. También se debe tener especial cuidado si somos asmáticos ante posibles crisis. De igual forma, conviene fijarse en la posible aparición de síntomas cutáneos, como son eccemas y picores en la piel. Dependiendo de la persona, la reacción será leve o se agravará según el tiempo que pase junto al felino y según el tiempo que se tarde en prevenir los síntomas.

¿Puedo tener gato si tengo alergia?

Si tenemos cualquiera de estos síntomas y vivimos con un gato, el especialista probablemente nos aconsejará que no convivamos con el animal. No obstante, tomando precauciones podremos reducir la sintomatología de la reacción alérgica para que la convivencia sea posible y nos permita seguir viviendo con la mascota.

  • Existen dos tipos de tratamientos medicinales: vacuna o antihistamínico. Para ambos es necesario receta y recomendación del especialista en materia. Por norma general, y según los veterinarios madrileños, deberían reducir las reacciones del organismo, aunque en ocasiones no es suficiente. Por tanto, que completar el tratamiento con otras medidas será más eficaz.
  • Intensificar las medidas de higiene del animal: Conviene lavar su cama y sus recipientes frecuentemente. Además, al duchar al gato con asiduidad conseguiremos disminuir la carga alergénica que se acumula en su pelo y caspa. No obstante, conviene saber que también cuenta con inconvenientes. Por ejemplo, la superficie cutánea del animal pierde su manto lipídico natural y el pelo sus aceites protectores. El uso frecuente de agua y jabón reseca la piel y el pelaje, lo que puede provocar una mayor producción de caspa, descamación y residuos. Emplear una loción de uso tópico con la que reducir la carga alergénica de perros y gatos sería la recomendación a seguir.
  • Limitar los movimientos del gato. Dejar que se suba a la cama o al sofá es un error. Tampoco se le debe permitir que se acurruque en la almohada.
  • Limpiar y ventilar la casa: Junto con la higiene del animal, una medida clave. Manteniendo los diferentes espacios del hogar limpios, reduciremos cualquier posibilidad de acumulación de caspa o pelo en el suelo o en el aire. En este caso, el uso del aspirador puede que sea más efectivo que la escoba, al igual que pueden ser de ayuda los purificadores de aire. Una buena ventilación y evitar el uso de herramientas de limpieza que puedan desplazar partículas a otras estancias o muebles de la casa son factores que contribuirán a reducir la sintomatología.

Las alergias no son fáciles de llevar y más aún si tenemos el foco de la reacción a nuestro lado, como sucede con las mascotas. Pero no por ello debemos rendirnos rápidamente, puesto que una alergia no es excusa para abandonar a un animal. Su tenencia es una responsabilidad y el cariño que sentimos por ellas no se puede explicar. Aplicar estas medidas de higiene nos ayudarán a reducir los síntomas de la alergia, haciendo la convivencia más amena y evitando abandonos innecesarios.

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