Anaplasmosis, una de las enfermedades que transmiten las garrapatas

A parte de parasitar a nuestras mascotas, las garrapatas son transmisoras de muchas enfermedades, entre ellas la anaplasmosis, una bacteria patógena que se instala en el interior de las células sanguíneas de los perros y que provoca que la salud de nuestra mascota se vea afectada negativamente. Los programas de desparasitación son la mejor prevención contra esta patología.

Anaplasmosis

En algunas ocasiones las garrapatas que con frecuencia parasitan a nuestros perros pueden estar a su vez parasitadas por bacterias patógenas, que una vez que penetran en el organismo del animal pueden provocar diversas enfermedades, entre ellas la anaplasmosis. Es importante saber que para que pueda producirse el contagio es necesario que la garrapata permanezca en contacto con el perro un mínimo de 18-24 horas.

Los anaplasmas son parásitos intracelulares, esto quiere decir que habitan en el interior de las células y en concreto en las células sanguíneas. Existen dos tipos de parásitos capaces de provocar anaplasmosis. Uno es el “Anaplasma phagocytophilum”, causante de la denominada anaplasmosis canina o granulocítica canina y el otro es el “Anaplasma platys”, responsable de la anaplasmosis trombocítica o también llamada cíclica infecciosa.

Hay que tener en cuenta que las garrapatas pueden estar infestadas simultáneamente por otros parásitos, como es el caso de la borreliosis o la babesiosis canina, de forma que los veterinarios puedan tener dificultades para establecer un diagnóstico acertado, dado que los síntomas de la anaplasmosis (fiebre, letargo, vómitos, diarrea, anemia, etc) son también comunes a otras patologías. La observación al microscopio de las “mórulas”, que son las colonias que forma el anaplasma, suele servir de confirmación de la existencia de la enfermedad.

El tratamiento es a través del empleo de antibióticos y fármacos para atacar la patología y reducir los síntomas que provoca en los animales. Lógicamente, la desparasitación y erradicación de las garrapatas es imprescindible, sobre todo porque la anaplasmosis también puede llegar a afectar a los seres humanos, aunque en ningún caso existen pruebas de los que los perros fueran los transmisores de la misma.

Por lo tanto la prevención es el mejor tratamiento contra la anaplasmosis, utilizando productos antiparasitarios que sean resistentes al agua, siguiendo los programas de desparasitación diseñados por los veterinarios, evitando frecuentar las zonas boscosas o de prados con mayor incidencia de estos parásitos e inspeccionando a los perros tras los paseos para localizar a las garrapatas en un primer momento, dado que el contagio precisa que el parásito esté presente en el animal entre 18 y 24 horas.

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