Luxación de rótula, una lesión muy habitual en perros mini

La luxación de rótula es una lesión muy común entre los perros de raza pequeña, muchas veces debida a la excesiva selección de los animales para lograr perros minitoy, aunque también puede ser debida a un traumatismo. Los síntomas más frecuentes son dolor, cojera y dificultad al caminar, ante los cuales existen varias opciones que van desde el tratamiento con antiinflamatorios a la cirugía.

La rótula, también llamada patela, es un pequeño hueso situado en la articulación de la rodilla, en su cara anterior, que permite que la pata flexione y estire de forma adecuada al moverse por el surco que forman el fémur y la tibia.

La luxación rotuliana ocurre cuando la rótula se sale de este surco abandonando su posición normal e impidiendo el adecuado movimiento de la articulación. Esta circunstancia sobrecarga los tendones y músculos de la rodilla, lo que hace que pueda aparecer dolor, cojera y dificultades para caminar.

Se trata de una de las patologías articulares más frecuentes en la clínica veterinaria. La mayoría de razas caninas pequeñas o “minitoy” padecen esta enfermedad en alguno de sus grados, aunque en casi todos los casos suele ser un hallazgo casual al tratarse de lesiones muy leves que apenas les afectan a la movilidad.

Tipos de luxación

La luxación de rótula puede ser de varios tipos. Las congénitas se heredan de padres a hijos y son las más habituales en razas pequeñas, mientras que las adquiridas suelen estar producidas por golpes o accidentes donde el hueso se sale de su posición normal por la fuerza del traumatismo.

Además, las luxaciones pueden ser laterales, cuando la rotula se desplaza hacia la cara exterior de la pata, o medidles cuando la rótula se posiciona en la parte interior de la extremidad.

También podemos clasificar las luxaciones en base a su gravedad, existiendo cuatro grados del I al IV donde el I es el más leve, sin apenas cambios en la articulación, y el IV es el más grave.

La mayoría de casos son luxaciones laterales o mediales de origen congénito, siendo especialmente habitual en razas muy seleccionadas como es el caso de los chihuahua, bulldog, teckel, bichón maltés o pinscher, especialmente en aquellos individuos de tamaño muy pequeño.

Cómo detectamos la luxación

Muchas lesiones de este tipo se detectan durante las revisiones rutinarias, bien al explorar las extremidades posteriores de animales que no muestran ningún síntoma o bien porque los dueños refieren cojeras leves o movimientos anormales al caminar.

En estos casos la sintomatología puede pasar desapercibida y suele limitarse a pequeños saltos o sensación de que la pata se queda enganchada de forma puntual durante los paseos, pudiendo caminar con normalidad el resto del tiempo.

Luxación de rótula en perros

Al explorar la pata vamos a notar un exceso de movilidad de la rotula y pueden aparecer también crepitaciones o chasquidos al volver el hueso a su posición normal. En algunos casos los animales pueden mostrar molestias causadas por la artrosis, sobre todo cuando se trata de animales de edad avanzada.

Esta artrosis es una consecuencia directa ya que el roce continuo de los huesos provoca inicialmente un mayor desgaste del cartílago articular. En algunos animales, sin embargo, los síntomas pueden ser más intensos si la enfermedad avanza rápido al no tener tratamiento o en aquellos individuos que camuflan los síntomas y solo los muestras en niveles medios de gravedad.

También puede aparecer un cuadro repentino cuando el origen de la luxación es un traumatismo, sobre todo en caídas desde cierta altura. Estos perros suelen mostrar un intenso dolor y una inestabilidad de la pata.

Uno de los riesgos de estas luxaciones traumáticas es el aumento de tensión de los tejidos blandos de la zona, especialmente de los ligamentos, que puede provocar la rotura de alguno de ellos. De hecho la rotura del ligamento cruzado anterior es una complicación relativamente habitual.

Diagnosis y tratamiento

La confirmación del diagnóstico, así como el grado y la aparición de complicaciones debe realizarse mediante radiología. En mucha ocasiones es necesario realizar placas bajo sedación ya que el perro tiene que colocarse boca arriba y con las patas muy estiradas, lo que puede causar dolor en el animal.

En caso de confirmarse la luxación el traumatólogo es quien debe valorar las posibilidades de tratamiento. La única solución a este problema es la cirugía, que suele dar unos resultados bastante buenos cuando la técnica y la recuperación se hace siguiendo las indicaciones del especialista.

Luxación de rótula

En los casos más leves o en aquellos animales en los que no es posible operar la medicación condroprotectora ayuda a proteger los cartílagos para ralentizar el avance de la lesión. Cuando ya aparece artrosis y dolor puede ser necesario añadir analgésicos o antiinflamatorios para mejorar la calidad de vida e incluso técnicas avanzadas de fisioterapia para facilitar el movimiento.

En los casos más leves o en aquellos animales en los que no es posible operar la medicación condroprotectora ayuda a proteger los cartílagos para ralentizar el avance de la lesión. Cuando ya aparece artrosis y dolor puede ser necesario añadir analgésicos o antiinflamatorios para mejorar la calidad de vida e incluso técnicas avanzadas de fisioterapia para facilitar el movimiento.

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