Cuando en primavera y verano hablamos de parásitos y de perros se suele pensar, principalmente, en el riesgo de contagio de las habituales garrapatas y pulgas, aunque en ambas estaciones, generalmente con altas temperaturas, los expertos aconsejan no olvidarse de las sanguijuelas.
Estos anelidos (gusanos) están calificados como parásitos hematófagos que se adhieren a la piel y a las membranas mucosas, donde se alimentan de la sangre de los animales parasitados. Para ello su saliva dispone de sustancias específicas que impiden la coagulación.
Un aspecto positivo de las sanguijuelas es que no son parásitos venenosos ni transmiten enfermedades, lo que no significa que su presencia no deba preocuparnos.

Cómo parasitan las sanguijuelas
Las sanguijuelas pueden vivir en ambientes terrestres, aunque los territorios húmedos formados por agua dulce son su biotopo preferido y es precisamente en ríos, charcas, estanques, lagos, etc., donde estos animales aprovechan para adherirse a la piel, boca (paladar), nariz y garganta, de aquellos perros incautos que nadan en los mismos o que acuden a beber.
Ni que decir tiene que si descubrimos una sanguijuela en nuestro perro la visita al veterinario es obligada.

Cuáles son los riesgos
Dependiendo del lugar de fijación las sanguijuelas pueden causar diferentes molestias en los perros, aunque el síntoma más común, siempre que el parásito no sea retirado, es una anemia que puede revestir diferentes niveles de gravedad dependiendo del grado de parasitación y del estado de salud general y edad del animal.
Es importante anotar que la retirada de una sanguijuela solo puede ser realizada por un veterinario, ya que, aunque no se trata de parásitos venenosos una extracción inadecuada puede originar la aparición de infecciones, dado que las sanguijuelas son portadoras de diferentes patógenos.
En perros con especial sensibilidad a la saliva de las sanguijuelas su presencia puede producir procesos alérgicos, hinchazón, picazón, etc., una sintomatología que es conveniente diagnosticar y tratar adecuadamente.

Medidas preventivas
Cuando acudamos con nuestro perro a zonas húmedas y de hierbas altas donde el riesgo de sanguijuelas sea previsible, lo aconsejable es utilizar repelentes específicos e impedir mediante correa que el animal pueda deambular sin control por zonas pantanosas y cuerpos de agua, lugares preferidos por las sanguijuelas para vivir y para parasitar a los animales incautos que entren en contacto con ellas.
Por otro lado, después de cada salida inspeccionaremos las zonas más vulnerables de nuestro perro, sin olvidarnos de las patas y las orejas, con el fin de asegurarnos de que las sanguijuelas no han conseguido su propósito.