Los últimos informes sobre tenencia de mascotas en nuestro país reflejan que en el 27% de los hogares españoles sus inquilinos comparten sus vidas con al menos un perro, porcentaje de tenencia que alcanza el 17% en el caso de los gatos. Por su parte, aquellos hogares donde perros y felinos conviven en perfecta armonía suman el 8,1%.
Posibles problemas si perros y gatos conviven:
Esta convivencia es muy importante desde el punto de vista de la salud de nuestras mascotas, dado que, aunque está comprobado que los gatos pueden transmitir pocas enfermedades a los perros, y viceversa, pero es bueno que los propietarios conozcan que el riesgo de contagio existe.
Parásitos intestinales
Los contagios más frecuentes entre perros y gatos tienen que ver con los parásitos intestinales (lombrices, tenias, anquilostomas y tricocéfalos). La transmisión de estos parásitos se produce mediante la ingesta o contacto con heces infectadas. Los felinos suelen contraer estos parásitos intestinales al ingerir los huevos existentes en su pelaje y los perros al tener contacto con restos fecales.
Tiña
Se trata de una patología muy contagiosa de origen fúngico (hongos) y que afecta a la piel y el pelo. Los gatos jóvenes con bajo nivel de inmunidad y los gatos senior o adultos enfermos son los ejemplares más propensos a sufrir tiña. En el caso de los perros la prevalencia es muy similar. Esta patología suele darse en animales en estado de abandono.
Una vez detectada la tiña es fundamental separar físicamente a las mascotas y utilizar vestimenta protectora (guantes, delantales, etc) para la alimentación de los animales, higienización de utensilios, etc. Es importante saber que los hongos que producen la tiña también pueden infectar a las personas.
Sarna
Por su parte, la sarna en sus diferentes modalidades (sarcóptica, demodéctica y otodéctica) es una enfermedad cutánea causada por diferentes tipos de ácaros que se instalan en la piel de los animales infectados y que fácilmente pueden pasar de perros a gatos. Además de tratamiento veterinario con productos antiparasitarios, en caso de infestación por sarna es fundamental la separación física de las mascotas y llevar a cabo una profunda labor de higienización.
Pulgas
Las pulgas son parásitos poco exigentes a la hora de infectar a nuestras mascotas, así que pueden pasar fácilmente de gatos a perros y viceversa. Primavera y verano son las estaciones más propicias para las infestaciones y los periodos en los que deberemos tener más precauciones.
En caso de que nuestras mascotas tengan pulgas deberemos también desinfectar el domicilio por completo, dado que las pulgas ponen los huevos en su entorno. Simplemente con aspirar la casa no bastará, ya que, aunque no lo sepamos con este procedimiento estaremos ayudando a su eclosión.
Mordeduras
La boca de los gatos es un auténtico paraíso para los patógenos. A través de una mordedura estas bacterias pueden pasar fácilmente a los perros y dependiendo de cuál sea la profundidad de la mordida causar lesiones más o menos importantes que requieran atención especializada y tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios.
En este caso no hablamos de la mordedura de perros a gatos porque por regla general suele ser mortal dada la diferencia de tamaño.
Rabia
Finalmente, y aunque se trata de una enfermedad erradicada en España y que tan sólo se considera activa en Ceuta y Melilla, la rabia es uno de los contagios que los gatos pueden transmitir a los perros con un simple arañazo. El contagio perro-gato no se contempla.
Seguir el calendario de vacunaciones anuales es el único medio preventivo frente a la rabia, porque si un gato contagiado muerde o araña a un perro no vacunado el riesgo de contraer la rabia es muy alto.






