Los expertos sostienen que el proceso de domesticación ha provocado, entre otras cosas, que nuestras mascotas muestren una mala adaptación a los cambios estacionales. Por esta razón el paso del verano al otoño está considerado como uno de los periodos más críticos para la salud y el bienestar de perros y gatos.
A nivel interno con la llegada del otoño se produce en el organismo una disminución de las defensas del sistema inmunitario, circunstancia que trae como resultado que patógenos como virus y bacterias dispongan en esta estación de más posibilidades de contagio.
Es por lo tanto muy aconsejable que en otoño el calendario de vacunación de nuestras mascotas se encuentre al día y estar muy atentos a cualquier síntoma extraño que nos haga sospechar de la existencia de algún problema de salud. Si es así acudiremos al veterinario para que el especialista valore cuál es el alcance de nuestras sospechas.
Enfermedades respiratorias
- Tos de las perreras: En el ámbito veterinario esta contagiosa patología recibe el nombre de traqueobronquitis infecciosa canina. Se trata de una enfermedad que afecta a las vías respiratorias y la sintomatología más característica de su presencia es la aparición de tos seca.
- Bronquitis: Esta patología que afecta a los bronquios suele aparecer con mayor frecuencia en gatos jóvenes y en perros de razas pequeñas. El principal síntoma de la bronquitis es la dificultad para respirar y por ello a la menor sospecha es necesario acudir al veterinario. Es importante evitar que la bronquitis pueda llegar a cronificarse.
- Faringitis: Esta inflamación de la faringe causa dolor en las mascotas y en muchas ocasiones es una patología que surge tras un proceso de tos crónica.
- Rinotraqueitis felina: Es una infección de las vías respiratorias y suele estar originada por patógenos del tipo herpesvirus y calicivirus. Los síntomas son fiebre, malestar respiratorio, lagrimeo, y presencia de abundante mucosidad nasal. La visita al veterinario es urgente porque de otra forma nuestro gato puede sufrir otras infecciones de carácter secundario o conservar secuelas graves.
Problemas en las articulaciones
El otoño no es una buena estación para aquellas mascotas que por edad o por otras causas sufren de problemas en las articulaciones. Con frecuencia los síntomas dolorosos de artrosis, osteoporosis, artritis, displasias de cadera, etc., se agravan con la llegada del otoño y de los primeros fríos y por lo tanto es aconsejable mantener a nuestras mascotas a salvo de las bajas temperaturas y de la humedad.
Es importante saber que los animales raramente muestran síntomas de dolor y por ello debemos estar atentos a los cambios de comportamiento, apetito y estado de ánimo, factores que de producirse nos descubrirán que existe algún trastorno oculto.
En aquellos animales que ya sufren de trastornos articulares crónicos la entrada del otoño es un buen momento para visitar al veterinario, con el fin de establecer las pautas nutricionales y farmacológicas para la nueva estación.
Trastornos en la piel
Es en otoño cuando perros y gatos mudan de pelo de cara al invierno, lo que exige frecuentes cepillados con el fin de retirar y eliminar el pelo sobrante.
Con bajas temperaturas y alta humedad ambiente tenemos que ser muy cuidadosos si nuestras mascotas se mojan, dado que las condiciones climatológicas otoñales favorecen la proliferación de bacterias que probablemente producirán procesos de dermatitis en las capas externas de la piel.
Importante también vigilar la zona de la trufa con el fin de detectar posibles situaciones de deshidratación o de agrietamiento de la piel por acción del frío. Ni que decir tiene que habrá que extremar los cuidados en aquellas mascotas con un amplio historial de trastornos dermatológicos.








