Operación Gatito Acústico: Cuando la CIA entrenó a gatos espía

¿Quién sospecha de un lindo gatito? Nadie y por eso la CIA decidió entrenar a gatos espía en la Operación Gatito Acústico. Como es natural se trata de un secreto bien guardado, quizá en estos momentos hay gatos espía por todo el mundo, pero durante la guerra fría los problemas a solucionar eran dos: la tecnología y el carácter independiente de los gatos. ¿Quiere saber más sobre la Operación Gatito Acústico?

Operation Acoustic Kitty

Todos conocemos para qué sirve la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y a que se dedica, pero lo cierto es que a pesar de las muchas películas y series de espías que hemos visto en nuestra vida la CIA no deja de sorprendernos en su trabajo.

Y una de estas sorpresas es sin duda la bautizada en inglés como Acoustic Kitty Mission, un proyecto de espionaje que en castellano podemos traducir como “Operación Gatito Acústico”, que de entrada suena un poco a broma.

El objetivo de la Operación Gatito Acústico era entrenar a gatos para convertirlos en espías, aprovechando que nadie suele sospechar de un lindo gatito moviéndose por una habitación donde se manejan secretos de estado. Pero parece que la idea no funcionó tan bien como pensaron en un primer momento sus creadores.

La idea surge en Asia, donde los agentes norteamericanos se dieron cuenta que nadie solía reparar en la presencia de gatos en las reuniones más secretas, así que alguien pensó en Langley -sede de la CIA- que quizá no fuera una locura insertar en los gatos dispositivos electrónicos con el objetivo de espiar. ¿Dónde estaba el problema?

Estamos hablando de los tiempos de la guerra fría, cuando las tecnologías de espionaje no eran las actuales, de forma que los “dispositivos” a insertar en los gatos espía constaban de antena, micrófono, transmisor y batería. Mucho para pasar totalmente desapercibido en el cuerpo de un gato y para que el gato pudiera seguir viviendo como si tal cosa.

gatos espías en la Operación Gatito Acústico

En los ensayos se comprobó que el cuerpo de los gatos no es muy buen conductor, así que optaron por colocar en las orejas los micrófonos y conectarlos con un cable muy fino que hacia las veces de antena y que iba disimulado entre el pelo del animal. Como es natural en la CIA no hicieron ninguna encuesta para comprobar qué decía la opinión publica sobre la manipulación de animales.

Y tras la tecnología tan sólo restaba un pequeño detalle, que los gatitos espía hicieran exactamente todo aquello que se les ordenara. Y aquí fue donde la Operación Gatito Acústico chocó con la habitual indisciplina e independencia de los gatos, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana.

En la CIA probaron con todo. Con el hambre y con premios cuando lo hacían correctamente, pero aquellos gatos espía no estaban por la labor de hacer equipo y mantenían un carácter díscolo.

Por último, cuenta la leyenda de los espías que la Operación Gatito Acústico se abandonó cuando uno de los gatitos espía murió en el interior de la embajada rusa en Washington y las autoridades de la entonces Unión Soviética pidieron explicaciones.

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