Lesiones habituales en perros deportistas y cómo evitarlas

La práctica de un deporte con nuestra mascota es una actividad cada vez más extendida entre los propietarios, que buscan compartir con sus perros sus aficiones. Sin embargo, estas prácticas deportivas deben realizarse con planificación, cuidado y con una visita previa al veterinario, ya que de otro modo pueden desencadenar lesiones que en algunos casos pueden tener serias consecuencias.

La oferta de deportes que podemos practicar con nuestros perros ha aumentado en los últimos años. Además del Agility, donde el animal debe recorrer un circuito con obstáculos bajo la dirección de su guía, existen otras opciones como el Bikejoring, el Canicross o el Disc Dog.

Con el auge de las razas de trabajo como rough y border collie, pastor belga malinois o las diferentes variedades de spitz, se han popularizado todos los deportes caninos. Junto a los beneficios que aporta el ejercicio físico, se trata de una buena forma de afianzar el vínculo entre perro y dueño al trabajar juntos la concentración, la obediencia, la disciplina y la velocidad de respuesta.

Sin embargo, estos deportes convierten a los canes en auténticos deportistas, sobre todo cuando se practican de forma continuada y con intensidades fuertes. Esto hace que los animales requieran unos cuidados personalizados para prevenir lesiones, algunas de las cuales son especialmente frecuentes.

Lesiones en las patas

La mayoría de deportes caninos se basan en carreras y saltos aprovechando la potencia y agilidad de los perros. Por esta razón no es raro por tanto descubrir que gran parte de las lesiones se centran en las extremidades.

Antes de comenzar un ejercicio con nuestro perro es importante realizar una visita al veterinario para asegurarnos de que sus huesos y articulaciones se encuentran en perfecto estado. Aunque la mayoría de deportes son aptos para casi todos los animales cuando se practican con una intensidad suave y de forma puntual, si se desea pasar a un nivel superior es importante descartar lesiones previas.

lesiones en perros que hacen deporte

Los animales más mayores, demasiado jóvenes o con enfermedades articulares hereditarias o degenerativas, como es el caso de la displasia de cadera, displasia de codo o artrosis, deben limitar ciertos esfuerzos para evitar agravar estas patologías. Además, los animales sanos deben seguir una rutina de entrenamiento antes de realizar un ejercicio intenso con el fin de prevenir lesiones.

Los tejidos blandos de las patas (tendones y ligamentos) son los que más lesiones sufren por distensión, sobreesfuerzo o golpes. Pueden ser molestas aunque no suelen ser graves salvo que se produzcan roturas, como puede ocurrir en los ligamentos de la rodilla. Un buen calentamiento previo, una pauta adecuada de estiramientos tras el ejercicio y una dieta adecuada a su nivel de ejercicio sirven para prevenir gran parte de los sustos.

Por otro lado, las fracturas no suelen ser habituales, aunque en ciertos deportes como el Bikejoring pueden ocurrir si el animal sufre una caída o un atropello.

La tercera lesión más habitual son los daños en las uñas -desde roturas hasta avulsiones-. En este último caso la uña se arranca desde la base al quedar enganchada. Mantener las uñas con un largo adecuado o el uso de botines puede prevenirlas.

Lesiones de cabeza, cuello y espalda

Aunque en los deportes de carrera la mayor parte de las lesiones se limitan a las extremidades, cuando entran en escena otro tipo de ejercicios como saltos o piruetas hay otras zonas del cuerpo que pueden verse afectadas. Una de ellas es la columna vertebral, tanto a nivel del cuello como de la espalda.

Una caída mal planificada puede hacer que la fuerza derivada del peso del animal no sea amortiguada por las patas correctamente y llegue hasta la columna, una zona especialmente sensible al estar formada por numerosos huesos que articulan entre sí y que están protegidos únicamente por la musculatura de alrededor.

lesiones en perros deportistas

Aunque todos los perros pueden sufrir lesiones a esta altura, las razas de patas más cortas y cuerpo más largo son más propensas a padecer problemas de columna, por lo que en ellas no estaría indicado practicar ciertos deportes. Los problemas que pueden aparecer van desde los más leves, como contracturas o pinzamientos, hasta los más graves como hernias discales y luxaciones vertebrales.

Por último, la cabeza es una zona que no suele sufrir daños, aunque debido a la presencia de estructuras especialmente sensibles como los ojos es importante tener precaución.

La mayor parte de los accidentes vienen de traumatismos o golpes con objetos del juego o del recorrido, que pueden llegar a provocar también lesiones en la boca o rotura de piezas dentales.

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