Viruela del mono: Tu mascota también puede contagiarse

Por el momento ningún país ha informado de casos de mascotas infectadas por la viruela del mono, pero al tratarse de una zoonosis donde los roedores actúan como portadores del virus el riesgo de contagio es alto según los expertos. La viruela del mono es una enfermedad que puede transmitirse de animal a animal, de animal a persona y viceversa, de ahí la importancia de las cuarentenas.

Por el momento las autoridades sanitarias españolas han confirmado 242 personas contagiadas con la denominada viruela del mono en nuestro país, una cifra que a nivel mundial supera ya el millar de contagiados.

Fue en 2003 cuando se detectó en Estados Unidos el primer brote de viruela del mono fuera de África, continente donde esta enfermedad es endémica. En aquel momento el gobierno norteamericano prohibió la tenencia como mascotas de perritos de las praderas, lirones, ardillas y ratas gigantes de Gambia.

La razón de esta prohibición estriba en que la viruela del mono es una zoonosis, es decir, una enfermedad que transportan principalmente los roedores (portadores) y que a su vez, como ya ha alertado el Centro Europeo de Control de Enfermedades, puede transmitirse a otros animales (entre ellos los primates) y que incluso puede pasar de animales a personas y viceversa.

Esta circunstancia significa que los perros y gatos que convivan con hámster, cobayas, conejos, etc, o que en sus salidas puedan tener contacto con roedores no domésticos, están en riesgo de contraer el virus de la viruela del mono y posteriormente transmitir el patógeno a las personas con las que convivan, de ahí que ante la menor sospecha haya que acudir al veterinario para confirmar el diagnóstico.

También puede suceder al contrario, que personas contagiadas con el virus se lo puedan transmitir a su vez a las mascotas con las que comparten su vida. Por esta razón los expertos alertan de que las personas con síntomas de contagio deben aislarse también de sus mascotas y del resto de animales durante al menos 21 días, que es el periodo de incubación de esta nueva patología.

Por el momento los responsables sanitarios de ningún país han informado de que existan contagios en mascotas, pero ante la inexistencia de certezas al respecto los epidemiólogos prefieren mantener altos los niveles de riesgo en este sentido.

En el caso español los protocolos del Ministerio de Sanidad son estrictos en cuanto a la cuarentena, pero nada que ver con el Reino Unido donde en el caso de roedores se recomienda que tras la cuarentena (en el caso inglés fuera de los domicilios) exista una PCR negativa antes de que los animales puedan regresar a casa de nuevo.

En el caso de perros y gatos se admite la cuarentena en el domicilio y tan sólo se aconseja un control veterinario estricto regular.

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