Hipertiroidismo felino, una patología propia de gatos mayores

El hipertiroidismo es una enfermedad que suele afectar a gatos mayores de siete años. Sus principales síntomas son un aumento del apetito y simultáneamente una pérdida de peso. Es una patología que cuando tiene un origen benigno puede tratarse con fármacos de forma crónica, aunque también existe la opción de aplicar una solución quirúrgica o un tratamiento más específico de yodo radiactivo.

¿Qué es el hipertiroidismo felino?

La veterinaria felina ha evolucionado más en los últimos diez años de lo que lo había hecho durante el último siglo. El aumento de la longevidad de nuestros gatos domésticos, gracias a los mejores cuidados y dietas, ha hecho que actualmente se diagnostiquen y traten enfermedades que hasta hace poco apenas se daban o no se detectaban.

Un ejemplo de estas patologías es el hipertiroidismo felino. Situada en la parte ventral del cuello la tiroides es una glándula que forma parte del sistema endocrino.

Formada por dos cuerpos independientes su función es la producción de las hormonas tiroideas, como la tiroxina, sustancias que participan en la regulación de la actividad de distintas partes del cuerpo.

El hipertiroidismo consiste en una alteración de la glándula tiroides que provoca un aumento de su actividad, lo que hace que aumenten los niveles de hormonas tiroideas. Se trata de una patología típica de gatos mayores y aunque puede aparecer a cualquier edad es muy raro diagnosticar hipertiroidismo en animales menores de siete años.

Tanto las hembras como los machos pueden sufrirlo por igual y no se ha encontrado un mayor índice en ninguna raza concreta, aunque entre los siameses el hipertiroidismo tiene una menor incidencia.

Existe la posibilidad de que esta enfermedad llegue a provocar síntomas graves, aunque la mayoría de los animales que lo sufren son perfectamente tratables con medicación.

¿Cómo saber si mi gato tiene hipertiroidismo?

Existen varios procesos que pueden provocar un aumento de actividad en la glándula tiroides y la mayoría están originados por cambios no cancerosos. En estos casos benignosla tiroides aumenta su tamaño y producción hormonal sin causa identificada.

hipertiroidismo en un gato

Por el contrario, en un pequeño número de animales la hiperactividad tiroidea está causada por un tumor maligno (adenocarcinoma). Se trata de un porcentaje muy bajo, en torno al 2%, algo esperanzador al tratarse de un tipo de cáncer muy agresivo.

Los síntomas del hipertiroidismo vienen causados por un aumento en la concentración de las hormonas tiroideas (tiroxina y triyodoti). Estas hormonas participan en diversas funciones del organismo, como por ejemplo el control de los procesos metabólicos.

Aunque los síntomas son muy diversos podemos afirmar que existe una triada de signos comunes en todos gatos que sufren de hipertiroidismo. Los dos primeros tienen que ver con el consumo de energía, porque cuando aumenta la producción hormonallos animales incrementan el gasto calórico.

Eso se traduce en que los gatos presentan un mayor apetito, pero al mismo tiempo pierden peso. Hay que advertir que este síntoma es confundible con la diabetes, otra enfermedad frecuente en gatos mayores.

El tercer síntoma de hipertiroidismo son los cambios en el comportamiento, con animales que se vuelven hiperactivos e irritables. Otros síntomas añadidos son la taquicardia, diarrea, vómitos o intolerancia al calor. En las fases más avanzadas los síntomas son menos claros y puede aparecer debilidad, letargia y anorexia.

¿Cómo tratar el hipertiroidismo felino?

Ante la aparición de signos compatibles con el hipertiroidismo es recomendable realizar una revisión completa y un análisis de sangre con detección de hormonas tiroideas. La palpación no siempre es fiable, ya que puede existir tejido glandular en una localización anómala como el tórax.

En estos casos puede ser necesaria una ecografía torácica para identificar el problema. Actualmente hay disponible una técnica denominada gammagrafía, que consiste en inyectar tecnecio, una sustancia captada por el tejido tiroideo, que después es detectado por la gammacámara localizando el orígen del problema.

hipertiroidismo felino

Existen tres opciones de tratamiento. La primera es la administración de fármacos orales que reducen la producción y liberación de hormonas. Se trata de una opción segura, económica y eficaz, que raramente provoca efectos secundarios. El inconveniente es que se trata de un tratamiento crónico que debe administrarse dos veces al día y que requiere de controles periódicos para ajustar la dosis.

La segunda solución es la cirugía o tiroidectomía. Se trata de la extirpación quirúrgica del tejido afectado. Suele ser exitoso aunque requiere estabilizar al animal previamente y seguir unos cuidados postoperatorios estrictos. En ocasiones, además, pueden aparecer recaídas si el tejido sano se altera.

Por último, se puede aplicar un tratamiento con yodo radiactivo. Esta opción es curativa en casi todos los casos, pero el problema es que sólo se aplica en unos pocos centros especializados.

Cuando la enfermedad se detecta de forma temprana y el orígen es benigno los animales suelen recuperarse bien con las tres opciones y el pronóstico es bueno. Cuando la causa es un tumor maligno el pronóstico es reservado y puede ser necesaria radioterapia convencional además del tratamiento propio de la enfermedad.

Además de un diagnóstico precoz es importante detectar las complicaciones secundarias para tratarlas y evitar que empeoren la salud del animal. Las más habituales son la hipertrofia del corazón, que pueden provocar un fallo cardíaco, y la hipertensión. También se debe monitorizar el riñón para controlar la enfermedad renal, típica también en gatos mayores.

¿Qué debe comer un gato con hipertiroidismo?

La recomendación más habitual para gatos con hipertiroidismo en cuanto a la alimentación es la de optar por alimentos con un 40% de proteína. Puesto que una consecuencia de la enfermedad es la sarcopenia por los cambios relacionados con la edad.

El hipertiroidismo también causa un aumento del metabolismo, por lo que es fundamental que la dieta a seguir durante el periodo del tratamiento se sitúe en esos valores de proteínas.

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