Enfermedades más comunes del gato en otoño

Con el otoño llega el frío a nuestras ciudades y comienzan a aparecer problemas de salud asociados al cambio de estación. Como sucede en las personas estos momentos de cambio ocasionan en los gatos alteraciones del sistema inmunitario, que puede provocar la aparición de ciertas enfermedades y patógenos que se han mantenido latentes en otros momentos del año.

Aunque el mes de octubre pueda traer buenas temperaturas, no podemos olvidarnos que el otoño ha llegado para quedarse. Estamos en una estación donde se produce una bajada de temperaturas, donde tenemos menos horas de luz y donde son frecuentes fenómenos atmosféricos como lluvia o viento. Todo esto es el caldo de cultivo para que nuestros gatos puedan sufrir algunas enfermedades típicas de esta estación.

Tanto la primavera como el otoño son épocas de cambio para todos los seres vivos. También son épocas cambiantes en cuanto a clima, por lo que casi todos los animales sufren alteraciones de su sistema inmunitario, pudiendo quedar algo desprotegidos frente a diversos patógenos.

Constipados o rinotraqueítis infecciosa

En los felinos uno de los problemas más frecuentes en otoño son los constipados o rinotraqueítis infecciosas felinas. Se trata de una infección que viene causada por un Herpesvirus. Los animales suelen infectarse por contacto con otros individuos enfermos, por lo que es muy habitual en animales recogidos de la calle o adoptados en albergues donde hay muchos gatos.

Una vez que este virus entra en el organismo no desaparece en ningún momento y ante una bajada de las defensas, por ejemplo por causa del frío, vuelve a desarrollarse provocando síntomas como tos, estornudos, mucosidad y lagrimeo. También puede aparecer fiebre, disminución del apetito y vómitos de flemas.

Artrosis en gatos en otoño

Otra de los trastornos que puede dar la cara en otoño es la artrosis. Se trata de un problema articular crónico que causa dolor en los animales. Con la humedad y el frío, como también ocurre en las personas, la sensación de dolor aumenta. Por esta razón en otoño podemos detectar problemas que los meses anteriores parecían no estar presentes.

Parasitosis

Con la bajada de defensas pueden surgir también las parasitosis. Es más habitual en gatos con acceso a la calle o a jardines, pero puede darse en cualquier animal ya que nosotros mismos podemos llevar restos en los zapatos y actuar como propagadores de cualquier patógeno. Al estar el sistema inmune algo debilitado parásitos intestinales como Nematodos o Giardias crecen más fácilmente.

Parásitos externos: pulgas y garrapatas

Finalmente, tampoco podemos olvidarnos en otoño de la presencia de parásitos externos como pulgas y garrapatas. Aunque la temperatura en esta época del año tiende a bajar, aún no suele hacer frío suficiente como para que los insectos desaparezcan, especialmente en zonas urbanas. Por ello es importante proteger a nuestros gatos con antiparasitarios adecuados si van a salir al exterior.

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