Dolor articular en gatos – Cómo podemos detectarlo

El dolor articular en gatos son un problema de salud que afecta a nueve de cada diez animales. La forma de detectarlo es compleja, ya que los gatos no manifiestan los síntomas de forma clara hasta que la enfermedad se encuentra bastante avanzada, pero existen ciertos comportamientos que nos pueden indicar que nuestro gato sufre daños articulares.

¿Cómo saber si a mi gato le duelen las articulaciones?

A diferencia de los perros, que muestran los síntomas de las enfermedades de forma más evidente, los felinos tienden a ocultar sus dolencias hasta que éstas se encuentran en fase avanzada.

Incluso en estas fases los gatos pueden mostrar síntomas que aparentemente nada tienen que ver con el problema, e incluso mostrar unas señales tan sutiles que pocos dueños son capaces de percibir. Un buen ejemplo de esto son los problemas articulares.

El avance de la medicina veterinaria ha permitido diagnosticar esta alteración que hasta hace poco tiempo era casi desconocida en los gatos. De hecho los resultados de los estudios realizados en los últimos años son sorprendentes, ya que estiman que en torno al 92% de los animales de entre 0 y 20 años sufren artrosis.

¿Qué le pasa a un gato con dolor articular?

Esto significa que nueve de cada diez gatos sufren dolor articular durante años sin que sus dueños lo sepan. Pero esto no tiene porqué ser así, ya que existen claves para detectar esta dolencia y de esta forma poder tratarla, ya que el dolor, además de reducir su calidad de vida puede provocar cambios de comportamiento como temor, inseguridad, agresividad, etc.

Como primer punto hay que destacar que los gatos son animales cazadores y curiosos a pesar de pasar muchas horas durmiendo. Un gato sano puede dormir hasta dieciséis horas al día, pero el resto de tiempo debe pasarlo moviéndose por la casa y saltando a sitios altos desde donde controlar mejor todo su entorno.

Cuando nuestro felino pasa todo el día quieto, dormitando y observamos que ya apenas salta, debemos estar pendiente. Una de las señales típicas es que el animal no sube a la encimera de la cocina, ya que es un sitio que les genera mucha curiosidad por la cantidad de olores y es raro que un individuo sano no muestre interés por esta zona.

También podemos detectar este dolor ante cambios en sus movimientos, por ejemplo si camina de forma diferente, sube y baja escaleras más lento de lo habitual, apoya las manos y pies de modo extraño o rehusa a realizar ciertos movimientos o posturas que antes realizaba con normalidad. Tentarle con un plumero o una cuerda puede ser una buena forma de ver su agilidad y flexibilidad.

¿Qué se le puede dar a un gato para el dolor?

Actualmente existen diversos tratamientos, tanto para los problemas agudos derivados de una lesión como para las enfermedades crónicas o degenerativas como la osteoartritis, por lo que un diagnóstico temprano puede ser la clave para frenar la evolución del problema y mejorar la calidad de vida de nuestra mascota.

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