Perro Merle, cómo sacar el color

En los últimos años las capas “merlé” o mirlo, con un tono gris azulado, se han puesto muy de moda en razas de perro medianas como el Border Collie o el Teckel. Sin embargo, detrás de estas hermosas coloraciones se esconden una serie de problemas de salud de tipo genético, algunos de ellos graves y que hay que tener en cuenta antes de adquirir y criar con uno de estos ejemplares.

¿Qué pasa si se cruza Merlé con Merlé?

En los perros el llamado “gen merle” hace que la coloración de su pelo se diluya o aclare de forma no uniforme, de forma que un perro blanco y negro pasará a tener zonas o manchas grises, mientras que un perro blanco y marrón pasará a ser blanco y crema.  

Estas son las llamadas capas “blue merle” y “red merle” que tan de moda están desde hace unos años. Los perros de esta capa tiene más demanda y un precio superior a los de color sólido y, además, cuanto más gris o crema sea el animal más caro será su precio en el mercado.

¿Cómo saber si tu perro es Merlé?

Dado que los genes que codifican el color vienen en parejas, en el cruce entre un perro de color sólido (dos genes normales) y uno de capa “merle” (un gen normal y merle) más o menos la mitad de los cachorros saldrán sólidos y la otra mitad “merle”.  

Para algunos criadores esto no es suficiente y con el objetivo de obtener más rentabilidad han querido ir un paso más allá cruzando ejemplares con este gen. De este cruce se obtienen algunos cachorros doble merle (dos genes merle).

¿Cómo saber si es doble Merlé?

Los animales “doble merle” se caracterizan por tener un color prácticamente blanco (no confundir con el albinismo) pero, detrás de su belleza, se esconden multitud de enfermedades. El primer problema suele ser la sordera congénita. Esto se debe a que para que las células del oído interno funcionen correctamente deben contener un pigmento que los perros “doble merle” no presentan.

Problemas de salud de los perros mirlos 

Estos ejemplares también presentan problemas oculares y de visión, desde patologías leves como pequeños defectos en la pupila hasta otras más graves como alteraciones importantes de la pupila que les impide adaptarse a la luz y malformaciones del iris, hasta luxaciones de cristalino (microftalmia), es decir, globos oculares más pequeños y menos desarrollados (incluso inexistentes), que les provocan cegueras parciales o totales desde el nacimiento o con el paso de los meses y años. 

Además, debido al color tan claro de su piel estos perros son más sensibles a la radiación solar, por lo que si no extremamos las precauciones pueden sufrir más quemaduras y con una mayor tasa de patologías dermatológicas. 

Debido a estos problemas se recomienda evitar la cría de este tipo de ejemplares. Actualmente hay disponibles pruebas genéticas para detectar la presencia de este gen en animales portadores (con color sólido), algo muy recomendable antes de cruzar ejemplares de razas donde esta mutación aparece con frecuencia, como son todos los collies, el Teckel, el Chihuahua, el Pomerania, el Pastor australiano, el Gran Danés, etc.

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