Gato agresivo – Consejos para entender y corregir su carácter

La agresividad en los gatos, a pesar de las creencias, es poco habitual, especialmente la dirigida hacia los dueños, ya que se trata de animales que forman vínculos estrechos con su familia. Las causas de un ataque pueden ser el dolor, el miedo o incluso alguna enfermedad, por lo que es importante analizar el comportamiento del animal para saber la causa que lo origina.

Los gatos son mascotas poco comprendidas a pesar de llevar muchos siglos entre nosotros. Para comenzar se trata de animales que han sido capaces de mantener sus instintos salvajes a pesar de la domesticación, lo que explica que puedan tener comportamientos imprevisibles o sin aparente justificación.

¿Qué puedo hacer con un gato agresivo?

Para los dueños de gatos uno de los motivos más habituales de preocupación es la agresividad, aunque antes de asegurar que nuestro gato ataca es necesario valorar la situación en conjunto para determinar qué tipo de comportamiento ha tenido para después buscar la causa. 

En muchos casos los supuestos ataques son, en realidad, intentos de huida que pueden ser motivo de lesiones debido a la rapidez y fuerza que tienen los gatos. Por regla general se trata de animales muy desconfiados, que ante ruidos o movimientos inesperados pueden salir corriendo y posiblemente en su camino puedan arañar a quién encuentren por medio e incluso morder si se les intenta impedir la huida.

¿Por qué mi gato se pone agresivo? 

En otras ocasiones el animal puede sentirse intimidado o asustado, como ocurre cuando hay niños pequeños de por medio o en la consulta del veterinario, lo que provoca que el gato bufe y trate de defenderse acurrucándose en el suelo y tratando de hacerse “pequeño”. Este comportamiento defensivo no debe ser castigado, ya que tanto el bufido como el gruñido son modos que tiene el gato de comunicarse y avisar de que no se siente cómodo en esa situación. 

Otra causa que puede originar un ataque defensivo es el dolor. Los felinos tienen una gran resistencia y son capaces de ocultar enfermedades y malestar, por lo que si sufren alguna patología o lesión que les causa dolor pueden responder de forma brusca cuando se les acaricia en la zona afectada.

¿Cómo saber si un gato es agresivo?

Cuando un gato tiene una actitud verdaderamente agresiva es cuando se muestra hinchado, con las orejas hacia atrás, con su cuerpo arqueado, la cola doblada en la base y acercándose hacia nosotros de lado y con actitud desafiante.  

Este tipo de comportamientos son extremadamente raros y pueden deberse a territorialidad, protección de crías o recursos (alimentos, escondites…) o incluso enfermedades que causan alteraciones de comportamiento.

¿Cómo educar a un gato agresivo? 

Si observamos estas señales en nuestro gato lo mejor es darle espacio y evitar la confrontación de la forma más tranquila posible. En estos animales es recomendable realizar una revisión veterinaria completa para descartar causas médicas que puedan ser el origen de la agresividad.  

En caso de que el animal esté sano la consulta con un especialista en comportamiento felino (etólogo) puede ser de gran ayuda para comprender qué causa estas reacciones y cómo manejarlas y corregirlas para facilitar la convivencia.

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