La Asociación Británica de Veterinarios advierte del peligro para la salud que suponen las algas que se encuentran en lagos y ríos para los perros que se bañen en sus aguas.

Con la llegada del verano y del buen tiempo, arranca la temporada preferida de los bañistas. Y, al igual que siempre se debe tener en cuenta los peligros del agua del mar para ir a la playa con perros, los lagos y ríos también entrañan riesgos para la salud de las mascotas.
El Gobierno de Andalucía, sin ir más lejos, se vio obligado en el verano de 2019 a cerrar de forma preventiva el pantano de La Concepción (Málaga) tras detectar un algo que desprendía toxinas, y que habría sido la causa del fallecimiento de varios perros. Un año más tarde, se investigaron en la misma región la muerte de cientos de aves en Doñana por la presencia de cianobacterias tóxicas en el agua.
Ahora ha sido la Asociación Británica de Veterinarios (BVA) la que ha pedido a los propietarios que extremen las precauciones a la hora de pasear con perros en zonas próximas a masas de agua durante el verano por el incremento de temperaturas.
Los veterinarios británicos señalan que las condiciones climáticas cálidas son fuente de preocupación debido al aumento de la cantidad de algas azules y verdes tóxicas. Una advertencia que se produce tras el fallecimiento en las Tierras Altas de Escocia de un perro debido a una supuesta intoxicación con algas.
Algas peligrosas para perros
Las algas verdeazuladas o cianobacterias forman un grupo de bacterias que pueden contener toxinas peligrosas con alta probabilidad de ser perjudiciales y potencialmente mortales para los animales de compañía, el ganado y las aves, incluso si se ingieren en pequeñas cantidades.
Pueden aparecer como una espuma verde o marrón verdosa en la superficie del agua. Los perros pueden ingerirla al beber agua de un lago, río o estanque afectado. También al lamerse el pelo una vez que ha nadado.
Los veterinarios británicos apuntan que «los síntomas de la exposición pueden aparecer en pocos minutos u horas, según el tipo de toxina ingerida, y suelen incluir vómitos, diarrea, babeo, desorientación, problemas para respirar, convulsiones y sangre en las heces. Si no se trata, puede causar daños en el hígado y, en última instancia, ser rápidamente mortal».
Daniella Dos Santos, vicepresidenta sénior de la BVA, señala que «en la actualidad, no se conoce ningún antídoto para las toxinas, por lo que un tratamiento veterinario rápido es la única forma de atajar sus efectos y garantizar una buena oportunidad de recuperación para su mascota. Si sospecha que su perro ha estado expuesto a las algas verdeazuladas, solicite tratamiento veterinario de urgencia lo antes posible».
Consejos veterinarios
Los veterinarios británicos compartieron una serie de pautas para los propietarios de animales de compañía a la hora de evitar el contacto de sus perros con algas tóxicas:
- Estar atentos a las señales de advertencia situadas en la agencia nacional de medio ambiente o la autoridad local responsable cerca de las masas de agua.
- Conviene tener sujetas a las mascotas con correa y mantenerse a su lado cerca de las masas de agua en las que se sepa o se sospeche que existe una floración de algas verdeazules. «No deje que las mascotas se bañen ni beban de ellas», resaltan.
- Si el perro se ha bañado en el exterior, recomiendan lavarlo bien y buscar tratamiento veterinario de urgencia si se sospecha que la mascota pueda haber ingerido algas tóxicas.






