Peritonitis Infecciosa Felina, enfermedad mortal para gatos

La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es una enfermedad mortal que afecta a los gatos y que está provocada por un tipo de coronavirus felino. Se calcula que aproximadamente el 80% de los gatos callejeros y el 25% de los gatos domésticos se contagia por esta patología que genera un cuadro clínico muy variado, siendo en ocasiones prácticamente imposible de diagnosticar si los veterinarios no realizan toda una batería de pruebas clínicas.

peritonitis infecciosa felina

Para la mayoría de la gente oír hablar de coronavirus es un problema relativamente reciente y que ha comenzado con la pandemia de Covid-19, pero por el contrario los profesionales veterinarios llevan muchos años combatiendo este tipo de virus en nuestras mascotas.

En este sentido el coronavirus felino provoca en los gatos una enfermedad mortal conocida como Peritonitis Infecciosa Felina (PIF), que en ocasiones no pasa de ser una diarrea leve pero que en otras ocasiones puede agravarse llegando a provocar la muerte del animal contagiado.

Cómo se transmite

La infección por coronavirus es algo muy frecuente cuando los gatos conviven en una misma colonia con un gran número de animales. Se calcula  que entre el 25 y el 40% de los gatos domésticos están contagiados por esta enfermedad, un porcentaje de prevalencia que en el caso de los gatos callejeros llega a superar el 80%.

La transmisión de la Peritonitis Infecciosa Felina se produce a través la higiene felina y el habitual acicalamiento entre animales. De esta forma un gato afectado por coronavirus puede volverse a contagiar al limpiar a otro animal, por lo que el ciclo del virus no se interrumpe en ningún momento.

Por otro lado, hay que advertir a los propietarios que el contagio por el virus del PIF no siempre implica un desarrollo posterior de la enfermedad, ya que se trata de una patología que afecta a muy pocos animales. La razón de ello es que el virus necesita mutar para activarse.

¿Por qué muta el virus?

La causa de esta mutación viral sigue sin estar clara, aunque existen ciertos factores que pueden provocar la aparición de casos de PIF en gatos jóvenes, como puede ser una situación de estrés por cambio de casa, por la introducción de nuevos miembros en la familia, por una castración o simplemente por una vacunación, circunstancias que pueden ser desencadenantes de la enfermedad.

En ciertos casos los expertos han observado una predisposición genética a la aparición de esta enfermedad, existiendo además ciertas razas felinas que presentan una mayor afectación. Lo cierto es que esta patología puede aparecer a cualquier edad no pudiéndose siempre localizar los factores desencadenantes que la causan.

Cuál es el cuadro clínico

La Peritonitis Infecciosa Felina se manifiesta de forma variada, por lo que no existen unos síntomas clínicos claros. La sintomatología más común es la acumulación de un líquido amarillento en la cavidad abdominal que empuja los órganos de abdomen y tórax generando distensión en la zona y un derrame pleural que da lugar a dificultad respiratoria.

Otras modalidades de la enfermedad se denominan “secas” porque no hay aparición de líquido. En estos casos la enfermedad se mantiene con síntomas leves, como la pérdida de apetito o la aparición de un estado de letargo.

En casos puntuales esta patología puede provocar lesiones inflamatorias en los ojos que dificultan la visión y también una afectación del sistema nervioso que puede generar temblores y problemas de comportamiento que muchas veces son indicativos de un rápido desenlace.

Para su diagnóstico se puede recurrir a la exploración de los síntomas anteriores, observando ojos y sistema nervioso, además de realizar una palpación en búsqueda de molestias abdominales. La realización de ecografías y radiografías se vuelve muy efectiva para emitir un diagnóstico cuando los animales presenten abundante líquido en cavidad.

Como complemento a las pruebas anteriores se pueden realizar análisis de sangre que nos ayuden a descartar otras patologías y nos detecten alteraciones compatibles con un PIF, como un número de linfocitos bajo, anemia, elevados niveles de proteínas plasmáticas o bilirrubina alta en sangre alta.

¿Existe tratamiento?

Una vez desarrollada la enfermedad el animal no tiene cura y el tratamiento se circunscribe a la aplicación de paliativos que reduzcan sus dolencias a la espera de analizar su evolución. Por otro lado, Estados Unidos desarrolló una vacuna que se comercializa en diversos países, entre ellosEspaña, aunque su eficacia está poco probada. La aplicación de esta vacuna se realiza en animales de más de 16 semanas de edad.

Los gatos caseros suelen verse poco afectados por esta enfermedad si mantenemos buenas medidas higiénicas y un número limitado de gatos en casa. Evitar factores de estrés, aplicar vacunas y otros tratamientos espaciados en el tiempo suele ser positivo.

La prevención el mejor tratamiento para evitar la transmisión, por lo que la limpieza de las bandejas y la separación de comederos y bebederos puede reducir el riesgo de contaminación. El cepillado también reducirá el riesgo de contagio por restos de heces y arena.

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