Síndrome de la cola fría, una dolencia poco conocida

El síndrome de la cola fría es una enfermedad frecuente en los perros de caza y de trabajo, aunque puede afectar a cualquier animal. Se trata de una reacción del cuerpo frente a temperaturas o actividades extremas y que deja la cola flácida y con cierta rigidez. Los síntomas más claros son una molestia al palpar la zona, así como una tendencia a lamerse y morderse de manera intensa. Aunque no es un problema grave, sí que puede generar unas molestias importantes al animal, que son recomendables tratar.

síndrome de la cola fría

El síndrome de la cola fría es una enfermedad que afecta a los músculos de la cola y que afecta sobre todo a los perros de caza y de trabajo. También conocida como miopatía coccígea aguda, se caracteriza porque el animal presenta una cola flácida con cierta rigidez en la base de la misma.

El síntoma más común es un cosquilleo/dolor en la cola, que provoca que el perro se muerda y lama, en muchas ocasiones de manera compulsiva, haciendo pensar al dueño que pueda tratarse de algún tipo de parásito o herida. Si palpamos la zona final de la espalda de la columna vertebral el animal se queja y encoge, ya que los síntomas de esta enfermedad se agravan con el contacto.

El origen del síndrome de cola fría es todavía desconocido, aunque todo apunta a que aparece en aquellos animales sometidos a temperaturas y actividades extremas, aunque el componente genético no se puede descartar.

El análisis veterinario muestra dolor al palpar la zona, debido sobre todo a una rotura de fibras musculares. Estos síntomas aparecen por la formación de atrofias musculares tras una hiperextensión y una reducción del flujo sanguíneo en la cola, que provoca el descenso de la temperatura de la zona en torno a 2-3ºC en comparación con el resto del cuerpo.

La aparición de estos síntomas genera rigidez en la base de la cola provocando la caída de la misma. La duración media del problema es de aproximadamente de 3-4 días, aunque hay una gran variabilidad ya que existen casos muy breves (horas) y otros que se prolongan durante periodos cercanos a los diez días.

El veterinario puede realizar pruebas para determinar la presencia de esta enfermedad, entre otras una bioquímica para comprobar los niveles de creatina quinasa (CK) que en los casos de miopatía cocígea aguda se encuentra elevada o pruebas que traten de descartar enfermedades que manifiesten los mismos síntomas, como la hernia discal lumbosacra.

Existen pruebas, como por ejemplo una biopsia de los músculos coccígeos, que aporta un diagnóstico inequívoco, sin embargo no son recomendables ya que pueden dañar los nervios próximos y causar un problema permanente en la cola del animal.

El tratamiento de esta enfermedad es el reposo completo y la administración de analgésicos, que en los casos más leves pueden no ser necesarios. La administración de calor puede ser conveniente para tratar este problema, aunque este síndrome se resuelve solo con el paso del tiempo.

Este problema de los perros de caza y trabajo ha cobrado gran importancia por el dolor y el estrés que ocasiona en el animal. Al ser reconocible por los síntomas, muchos propietarios de estos animales no llevan al animal al veterinario, sin embargo es importante conocer esta patología ya que además de provocar grandes sufrimientos al animal, nos puede confundir con otras dolencias.

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