Las garrapatas transmiten la Fiebre de Crimea-Congo en España

Dos recientes casos en Salamanca han convertido en noticia a la extraña fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una patología vírica transmitida por las garrapatas y que en el 30% de los contagios puede tener un desenlace mortal. En España la Crimea-Congo fue detectada por primera vez en 2010 y para el Ministerio de Sanidad su incidencia es en la actualidad de dos pacientes por cada 100.000 habitantes.

garrapatas transmiten la Fiebre de Crimea-Congo

Todos conocemos que uno de los efectos del cambio climático es un aumento generalizado de las temperaturas, una circunstancia que provoca que bacterias y virus propios de climas más benignos aparezcan y se asienten en nuevas zonas geográficas con inviernos cada vez menos fríos, a donde son transportados, generalmente, por aquellas aves con hábitos migratorios.

Una vez en el territorio de colonización estas aves, que hacen las veces de “reservorio”, traspasan los virus y bacterias que transportan a los animales locales, por ejemplo a los mosquitos o a las garrapatas, como está sucediendo en el caso español con la Fiebre del Nilo o con la Fiebre de Crimea-Congo.

Posteriormente, insectos y parásitos contagian con sus picaduras a las personas a las que tienen acceso, convirtiéndose con ello en vectores expansivos de unas patologías que en el pasado eran propias de otros continentes.

La Crimea-Congo en España

La fiebre de Crimea-Congo se llama así porque doctores rusos la detectaron por primera vez en la península de Crimea en 1940, siendo más tarde descubierta de nuevo en el Congo en 1956.

En España la presencia de la Crimea-Congo se detectó en 2010 en garrapatas encontradas en ciervos cazados en una finca extremeña, lo que un año después motivó un informe del Centro de Alertas del Ministerio de Sanidad, que ahora dirige Fernando Simón, nos descubrió que el virus se encontraría extendido por las Comunidades Autónomas de Madrid, Castilla-León, Extremadura y Castilla-La Mancha, una propagación que para el Ministerio de Sanidad es más amplia de lo que podía pensarse en un primer momento.

Recientemente, en la provincia de Salamanca se han diagnosticado dos nuevos casos de fiebre de Crimea-Congo, uno de ellos mortales, y en nuestro país las autoridades sanitarias calculan que su incidencia sería de al menos dos casos por cada 100.000 habitantes, un porcentaje que ha encendido las alertas en el Ministerio de Sanidad.

Qué es la Crimea-Congo

Se trata de una antropozoonosis de origen vírico para la que no existe vacuna por el momento y que viene provocada por un virus del género “nairovirus” y que se extiende a través de la picadura de las garrapatas Hyalomma, uno de los 850 tipos de garrapatas que existen en el mundo.

Estos arácnidos artrópodos son por lo general inofensivos desde la óptica de la salud humana, pero en algunos casos estos parásitos se convierten en vectores de patologías más graves, como pueden ser la fiebre de Crimea-Congo, la enfermedad de Lyme (anualmente se diagnostican 70.000 casos en Europa), tularemia, anaplasmosis, encefalitis, etc.

Para su desarrollo las garrapatas necesitan parasitar a un animal o persona con el objetivo de alimentarse de su sangre, momento en el cual traspasan las bacterias y virus al organismo ocupado, de ahí que el mejor consejo sea vigilar la presencia de garrapatas en nuestras mascotas y en nuestros propios cuerpos y retirarlas antes de transcurridas 48 horas, periodo que necesita el parásito para instalarse de forma más o menos definitiva.

La fiebre de Crimea-Congo tiene un periodo de incubación que oscila entre uno y tres días y un porcentaje de mortalidad en personas que se estima en un 30%, lo que nos da idea de la gravedad que tiene esta enfermedad hemorrágica en humanos.

Cómo defendernos de las garrapatas

Por lo general las garrapatas son animales que viven en zonas cálidas, de ahí su expansión con el cambio climático, y con abundante hierba, arbustos, etc, donde esperan la llegada de un animal o persona para instalarse en él y parasitarle.

garrapatas transmiten la Fiebre de Crimea-Congo

Esto supone que tras una salida al campo debamos revisar cuidadosamente a nuestros perros y a nosotros mismos con el objetivo de localizar la presencia de garrapatas, principalmente en los meses de verano cuando el calor más aprieta y las garrapatas se encuentran por lo tanto más activas.

Estos parásitos suelen hospedarse en zonas del cuerpo bien irrigadas, como son las orejas, el cabello, detrás de las rodillas, en los alrededores de la cintura, en el ombligo y en las ingles, y como decíamos hay que descubrirlas antes de que puedan adherirse al cuerpo, momento en el que son más vulnerables.

Una vez que han conseguido picarnos es conveniente saber extraerlas, por lo cual lo aconsejable es acudir a algún centro sanitario donde un experto sea el encargado de realizar la operación, ya que en caso contrario podemos dejar parte del arácnido en nuestra piel lo que puede ser motivo de infecciones posteriores.

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