Tumor de mastocitos, una enfermedad fatal para las mascotas

Los tumores de mastocitos pueden aparecer en todas las razas de perros aunque los animales braquicéfalos tienen mayor tendencia a sufrirlos. Se trata de un tumor que aparece como un bulto aislado y que genera muchas molestias a nuestro peludo, incrementando la frecuencia de rascado y lamido del animal. Es una enfermedad con pronóstico grave, de manera que frente a cualquier anomalía habrá que acudir al veterinario a la mayor brevedad.

tumor de mastocitos

Los mastocitos son un tipo de glóbulo blanco que se encuentra en los tejidos conjuntivos de todo el cuerpo, en particular, debajo de la piel, cerca de los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos. Su acción es clave en las reacciones alérgicas ya que liberan histamina, heparina y otras enzimas que son clave para la lucha contra parásitos y agentes infecciosos, causando en ocasiones enrojecimiento y picazón en la piel de nuestras mascotas.

Para los perros, el tumor de mastocitos representa entre el 16% y el 21% de los cánceres de piel, siendo el cáncer de piel más diagnosticado en perro. Ciertas razas son más propensas a sufrir este tipo de tumores, en especial las de hocico chato o braquicéfalas como los bulldogs, los carlinos o los boston terrier, aunque también está muy extendido entre los labradores, golden retrievers, cockers spaniel o shar-pei.

Generalmente aparecen en forma de bultos aislados, aunque en ocasiones evoluciona hacia úlceras de mayor tamaño. Sus pautas de crecimiento son muy variable ya que pueden desarrollarse lentamente o aparecer en muy breve espacio de tiempo, si bien es cierto que su comportamiento está asociado a la liberación de histamina.

El desarrollo de una masa tumoral genera una serie de molestias al animal que tiende a irritarlas mediante mordiscos, lametones o arañazos. La apariencia de muchos de estos mastocitomas es similar a los acúmulos de grasa que pueden desarrollarse durante la vida del animal, por lo que es muy importante descartarlos mediante una visita al veterinario.

El procedimiento general de diagnosis es la biopsia y la observación de la muestra al microscopio. Una vez confirmado, existen distintas opciones para tratarlo aunque la cirugía es la principal terapia utilizada si el tumor es de grado bajo. Los tumores de grado alto, más propensos a desarrollar metástasis, pueden necesitar de tratamientos de radioterapia local o quimioterapia, siendo muy frecuente su extensión a otros órganos como el bazo, el hígado o los ganglios linfáticos. En ocasiones, si la cirugía no asegura la retirada de todas las células cancerosas se puede complementar con un tratamiento de radioterapia local.

Por lo general, los animales que sufren de tumores de alto grado no consiguen sobrevivir más allá de los dos años, aunque la esperanza de vida suele ser más próxima al año. La quimioterapia puede mejorar el pronóstico pero es un tratamiento complejo y de alto riesgo. Una observación frecuente  y un tratamiento precoz pueden ser determinantes de cara a asegurar la supervivencia de nuestra mascota, así que ante cualquier síntoma o anomalía visite a su veterinario de confianza.

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