Los riesgos de usar a tu perro para evadir la cuarentena

Quién tiene un perro tiene una excusa, al menos ese es el pensamiento de muchas personas en estos días de cuarentena. Pasar más tiempo del acostumbrado en la calle tiene sus consecuencias para las mascotas, que ven modificados sus hábitos y que están más expuestas a posibles lesiones por sobreesfuerzos. Además, abusando de las salidas los propietarios tendrán más probabilidades de contactar con el coronavirus.

USAR AL PERRO PARA EVITAR LA CUARENTENA

Con la imposición del Estado de Alarma y la restricción de movimientos para todos los ciudadanos, algunos propietarios de perros podrían equivocadamente estar abusando de las salidas a la calle para así saltarse la cuarentena en los hogares.

Los paseos prolongados pueden suponer un aumento de los riesgos, tanto para las mascotas como para sus propietarios. En el primer caso el problema son las lesiones, mientras que para los dueños el peligro es el contagio por coronavirus.

Las recomendaciones de las autoridades son, entre otras, realizar pequeños paseos cerca de la vivienda, sin alejarnos más de 150 metros de la misma, y con una duración lo más corta posible. Además, aunque los animales no pueden infectarse ni transmitir la enfermedad, se desaconseja el contacto con otros animales, superficies y objetos para evitar la contaminación de las patas, el pelo y los accesorios como correa o abrigo, elementos y miembros que desinfectaremos al llegar a casa.

La permanencia en la calle más tiempo o disfrutar de más paseos de los habituales supone un cambio en la rutina de nuestras mascotas, circunstancias que puede provocarles cierto estrés al ver cambiados sus horarios. Las consecuencias derivadas de estos cambios pueden ser comportamientos de inseguridad y nerviosismo

Los perros adaptados a los paseos cortos pueden sufrir sobrecarga muscular y dolor con un aumento radical del ejercicio. También los perros mayores o con lesiones crónicas, como displasias de cadera o artrosis, pueden acusar este cambio generando o agravando algunas patologías, lo que suele provocar dolor y malestar en los animales.

Además están los problemas asociados a los cambios de hábitos. Un animal que daba cortos paseos verá su actividad física incrementada y ello hará que su organismo se adapte a este nuevo ritmo. Al terminar la cuarentena la mayoría de ellos volverán a sus hábitos anteriores, por lo que habrá un exceso de energía en los perros, que se puede convertir en frustración y ansiedad al permanecer encerrados.

Asociado a la permanencia en la calle podemos también observar como los animales cambian de frecuencia y ritmo a la hora de hacer sus necesidades. Esto puede provocar micciones en casa y un cambio de hábitos que nos costará corregir una vez finalizada la cuarentena.

Por último, mencionar que cada persona tiene un manejo de los perros diferente, lo que hace que si un mismo animal es paseado por muchas personas el perro puede sentirse desconcertado y frustrado.

Además, sin los conocimientos adecuados el riesgo de interacciones negativas con el entorno (sustos, peleas, miedos, etc) aumentan, pudiendo generarse problemas de conducta a medio plazo.

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